domingo, 3 de mayo de 2026

LA DOC VINHOS VERDES EN MADRID

La Región Demarcada de Vinhos Verdes presentó el lunes 27 de abril en el hotel Only YOU Atocha de Madrid una selección de bodegas y vinos en un evento especial dirigido a profesionales del sector, en franja horaria (11:00-14:00 y 16:00 a 20:00) para la participación de público profesional. Además, la jornada contó con una Masterclass exclusiva dirigida por Almudena Alberca MW, sólo para distribución, dedicada a descubrir el potencial de Vinhos Verdes en la elaboración de grandes vinos blancos, poniendo en valor su diversidad de terroirs, variedades autóctonas y estilos de alta calidad.


HISTORIA

Delimitada originalmente el 18 de septiembre de 1908.

El cultivo de la vid en el noroeste de la península ibérica tiene más de dos mil años de antigüedad. Es aquí donde se ubica la región de Vinho Verde, que coincide geográficamente con el territorio donde Portugal comenzó a construirse como país, a partir del siglo XII. Durante los dos siglos siguientes, fue también aquí, a lo largo de los valles de los ríos Miño y Lima y sus afluentes, donde se concentró gran parte de la población de la entonces joven nación portuguesa. Y en Portugal, donde hay gente, hay viñas y hay vino. Por lo tanto, no sorprende que los primeros vinos portugueses exportados a diversos destinos europeos procedieran de esta región, ya en el siglo XIV.

Curiosamente, y al contrario de la imagen que los amantes del vino de todo el mundo tienen hoy en día del Vinho Verde , fueron principalmente los vinos tintos los que inicialmente dieron fama a la región.

No fue hasta finales del siglo XIX que los vinos blancos, elaborados con variedades de uva locales, comenzaron a ganar protagonismo, siendo especialmente apreciados en los grandes centros urbanos. Lo cierto es que, tanto tintos como blancos, la calidad y personalidad de los vinos producidos aquí llevaron al gobierno a delimitar la región de Vinho Verde en 1908, convirtiéndose así en una de las más antiguas de Portugal (y de Europa) en obtener este estatus.

El auge de los vinos blancos se produjo gradualmente durante la segunda mitad del siglo XX, dejando los vinos tintos de Vinho Verde para el consumo predominantemente local. La investigación llevada a cabo a partir de las décadas de 1960 y 1970 fue crucial para ello, ya que no solo estudió en profundidad las variedades de uva blanca autóctonas (como Loureiro, Trajadura, Arinto o Alvarinho, por ejemplo), sino que también revolucionó la forma en que se plantaban y gestionaban las viñas en la región, pasando de una viticultura de subsistencia, centrada en el mercado regional, a una viticultura profesional, orientada a los mercados nacionales y de exportación.

Los procesos y equipos de elaboración del vino se han adaptado naturalmente a esta continua modernización a lo largo de los siglos XX y XXI.

Hoy en día, los viñedos y bodegas son diseñados desde cero por profesionales con profundos conocimientos técnicos y científicos, capaces de aprovechar al máximo las extraordinarias condiciones que el clima, los suelos y las variedades de uva de la región de Vinho Verde ofrecen para la producción de vinos blancos, rosados ​​y tintos de calidad superior, con estilos y perfiles distintivos, para disfrutar jóvenes o para envejecer durante muchos años en bodega.

Al beber un Vinho Verde, también bebemos un pedacito de esta larga y rica historia. Y en sus aromas y sabores, descubrimos toda la singularidad de esta región, única en su paisaje, su cultura, su gastronomía e igualmente única en los vinos que produce.

La diversidad de suelos y microclimas divide la región en nueve subregiones distintas.

La composición del suelo influye directamente en el crecimiento de las vides, afectando a la nutrición, el desarrollo de las raíces y la absorción de nutrientes:

Amarante, Pájaro, Baião, Basto, Cavado, Archivo, Monção y Melgaço, Paiva Y Sousa

Amarante

Esta subregión, que abarca los municipios de Amarante y Marco de Canaveses, se ubica en el interior de la región de Vinho Verde, donde la influencia marítima es menos pronunciada. La mayor altitud media y las buenas variaciones de temperatura favorecen las variedades de uva de maduración tardía, como la blanca Azal y la Avesso, dando como resultado vinos blancos intensos y con cuerpo.

Los vinos tintos más tradicionales, elaborados con Vinhão y Espadeiro, son uno de los rasgos distintivos de esta subregión.

Pájaro

Abarca no menos de 10 municipios —Vila Nova de Famalicão, Fafe, Guimarães, Santo Tirso, Trofa, Póvoa de Lanhoso, Vieira do Minho, Póvoa de Varzim, Vila do Conde y parte de Vizela— extendiéndose desde la costa hacia el interior.

El valle del río Ave, que le da nombre, es bajo e irregular, y está fuertemente influenciado por su proximidad al mar, lo que se manifiesta en la escasa amplitud térmica y la alta humedad.

Variedades de uva blanca como Arinto, Loureiro y Trajadura producen aquí vinos con un marcado carácter cítrico, de alta acidez y frescura.

Baião     

Esta región, que abarca los municipios de Baião y la mayor parte de Resende y Cinfães, se encuentra en el interior sur de la región de Vinho Verde y limita con la región del Duero, incluyendo parte del valle del río Duero.

Lejos de la influencia atlántica, aunque con algunas características de un clima continental —inviernos fríos y secos, veranos calurosos con grandes variaciones de temperatura—, posee las condiciones perfectas para la correcta maduración de la variedad de uva Avesso, que encuentra allí su hogar junto con otras variedades como Azal o Arinto, dando como resultado vinos con cuerpo y gran profundidad.

Basto

Cabeceiras de Basto, Celorico de Basto, Mondim de Basto y Ribeira de Pena son los municipios que conforman esta subregión, la más interior y con mayor altitud media de la región del Vinho Verde.

Su ubicación geográfica la protege de los vientos marítimos, lo que le confiere un clima más extremo, con inviernos fríos y lluviosos y veranos muy calurosos y secos.

Un paraíso para las variedades de uva de difícil maduración, especialmente la Azal, cuya elevada acidez se ve atenuada, dando lugar a vinos que combinan cuerpo y frescura vibrante. Estas condiciones climáticas también favorecen el desarrollo de uvas tintas, como la Espadeiro, la Padeiro y la Vinhão.

Cavado

El valle del río Cávado atraviesa los municipios de Esposende, Barcelos, Braga, Vila Verde, Amares y Terras de Bouro, donde se concentran numerosos productores de Vinho Verde.

 Se trata de una zona de baja altitud, bastante expuesta a la influencia atlántica, donde la humedad y los vientos marítimos generan un clima templado con escasas variaciones de temperatura y precipitaciones regulares.

Condiciones ideales para las principales variedades de uva blanca, especialmente Arinto, Loureiro y Trajadura. Esta vertiente atlántica favorece la producción de vinos blancos muy cítricos, frescos y crujientes.

 Archivo

El río Lima atraviesa la región de Vinho Verde en los municipios de Arcos de Valdevez, Ponte da Barca, Porte de Lima y Viana do Castelo, donde desemboca en el océano Atlántico.

Se trata de un valle abierto, sin barreras que impidan la entrada de los vientos marítimos, que penetran así sin obstáculos en el interior de la subregión. Las lluvias son frecuentes y el clima es templado, relativamente fresco y húmedo durante la época de maduración de la uva.

Monção y Melgaço

El carácter único de los vinos de Monção y Melgaço, distintos de todos los demás producidos en la región de Vinho Verde, ha sido reconocido por profesionales y consumidores desde la década de 1930, razón por la cual fue la primera de las nueve subregiones en lograr un estatus diferenciador, expresado en un sello de garantía específico.

Ubicada en el valle del río Miño, rodeada de montañas que la protegen de los vientos atlánticos, tiene un clima caracterizado por inviernos fríos y veranos cálidos y secos, con buenas variaciones de temperatura entre el día y la noche, condiciones ideales para que la noble variedad de uva Alvarinho, originaria de la zona y predominante en ella, exprese todas sus cualidades en vinos elegantes, complejos y de larga guarda.

Los viñedos están plantados en suelos graníticos que varían en textura, desde las zonas más cercanas al río (con aluvión y cantos rodados) hasta las laderas de la montaña.

Paiva

La subregión de Paiva, que abarca el municipio de Castelo de Paiva y una pequeña parte de Cinfães, se encuentra en el interior de la región de Vinho Verde, protegida del mar por su relieve y mayor altitud. Es quizás donde los vinos tintos alcanzan su máxima expresión.

Elaborados principalmente con la clásica variedad Vinhão, que madura aquí de forma perfecta y equilibrada, son vinos intensos, vigorosos y frescos.

Los vinos blancos se obtienen de las variedades Arinto, Loureiro, Trajadura y Avesso, dando como resultado vinos con cuerpo y suaves.

Sousa

Esta es quizás la subregión que, en términos climáticos, mejor representa el promedio de la región de Vinho Verde.

Comprende los municipios de Paços de Ferreira, Paredes, Lousada, Felgueiras, Penafiel y parte de Vizela, y se caracteriza por su clima suave, con bajas variaciones de temperatura, precipitaciones moderadas y veranos frescos, ya que su terreno ondulado favorece la entrada de brisas marinas. Estos factores permiten que casi todas las variedades de uva blanca y tinta de la región prosperen aquí.

Los vinos resultantes presentan perfiles bastante equilibrados en cuanto a fruta, cuerpo y acidez. Cabe destacar los rosados ​​aromáticos y frescos elaborados con uva Espadeiro.

 SUELOS Y CLIMAS


La región de Vinho Verde se extiende desde la costa atlántica hasta el interior de Portugal, atravesada por los valles de tres ríos principales el Miño, el Lima, el Duero y otros ríos menores como el Tâmega, el Ave y el Cávado. Estos valles permiten que los vientos marítimos penetren profundamente en la región, influyendo en su clima.

La influencia del Atlántico en la producción.

La influencia atlántica se traduce en abundantes precipitaciones y temperaturas generalmente suaves, que rara vez alcanzan niveles extremos, tanto en verano como en invierno. Durante la maduración de la uva, que coincide con los meses de verano, la uva completa su ciclo lentamente, adquiriendo azúcares de forma equilibrada sin perder una buena acidez.

El "efecto atlántico" tiene mayor impacto en algunas subregiones que en otras, debido a su ubicación interior o a su orografía. El caso más evidente es el de Monção y Melgaço, que, gracias a la cadena montañosa que la rodea, tanto en el lado portugués como en el español, está protegida de los vientos marítimos, presentando un clima mucho más frío en invierno y más cálido en verano que el resto de la región.

La geología del suelo regional y su impacto en la producción de uva.

Los suelos de la región de Vinho Verde son casi en su totalidad de origen granítico, aunque existen algunas excepciones, con zonas de esquisto, arcilla o aluvión, e incluso piedras rodadas en lugares que antiguamente fueron lechos de ríos.

Vides cultivadas verticalmente

Así, las vides, antes cultivadas a ras del suelo, comenzaron a cultivarse verticalmente, trepando por los árboles plantados alrededor de los campos agrícolas, en un modelo llamado "uveira" o "enforcado". Poco después llegó la "ramada", también llamada "latada", estructuras horizontales de hierro o madera que descansaban sobre soportes de granito, ubicadas sobre caminos o en los bordes de los campos. El propósito era el mismo: obtener altos rendimientos de uva y vino sin ocupar el valioso espacio destinado a los cereales y hortalizas necesarios para la alimentación.

A partir de la década de 1970, el paisaje vitivinícola de la región de Vinho Verde experimentó un cambio lento y progresivo, pero radical. Los viñedos y el vino dejaron de ser un cultivo agrícola más entre tantos otros y se convirtieron en una actividad profesional, cultivada intensivamente y con un alto grado de especialización.

Los terrenos agrícolas se han transformado, y varias zonas están dedicadas exclusivamente a los viñedos.

Así surgieron otros sistemas de conducción, basados ​​en postes y alambres, como el bardo, la cruzeta y, especialmente a partir de finales de los años 80, el cordón simple o doble, con múltiples variaciones. Este modelo se impuso y contribuyó decisivamente al enorme crecimiento cualitativo de los vinos producidos en la región. Las vides dejaron de crecer en altura y se acercaron al suelo, con evidentes beneficios en cuanto al equilibrio de la maduración. Aun así, el viñedo típico de Vinho Verde DOC siempre tiene un sistema de conducción ligeramente más elevado (entre 1,5 y 2 metros del suelo) que en otras regiones de Portugal, debido al clima más húmedo de esta zona.

Aunque la gran mayoría de los viñedos de Vinho Verde se cultivan actualmente de forma continua, en parcelas seleccionadas y específicas, y se plantan por parcela y por variedad de uva, aún se conservan algunos modelos centenarios, como la pérgola y el sistema de espaldera. No solo se ha preservado un legado histórico, manteniendo la diversidad del paisaje, sino que algunos productores más pequeños también han podido sacar provecho de la diferenciación que proporcionan estas viejas viñas, ofreciendo vinos verdaderamente únicos.

 Variedades de uva autóctonas de la región del Vinho Verde

La región de Vinho Verde alberga una importante diversidad de variedades de uva autóctonas, adaptadas durante siglos a los suelos y microclimas locales. Algunas de estas variedades, por diversas razones, han ido desapareciendo progresivamente, perdiendo su lugar en los coupages, como Batoca, Cainho, Cascal, Amaral, Pedral y Borraçal, entre muchas otras.

Sin embargo, en la última década, varias se han recuperado, tanto gracias a la investigación de la CVRVV (Comisión Regional del Vino de Vinho Verde) como de los propios productores, con un triple objetivo: preservar el patrimonio genético de la región; aumentar la oferta de vinos distintivos; y ampliar las opciones en un futuro condicionado por el cambio climático.

La gran mayoría de los vinos de Vinho Verde (blancos, rosados ​​y tintos) se elaboran, no obstante, con una docena de variedades blancas y tintas, uvas que combinan un marcado carácter con una gran consistencia cualitativa.

VARIEDADES BLANCAS

Las variedades de uva blanca ofrecen una fascinante gama de perfiles aromáticos y sabores únicos. Desde la vibrante y cítrica Alvarinho hasta la floral y elegante Loureiro, estas variedades aportan frescura y complejidad a los vinos. El carácter mineral de Arinto y la exuberancia frutal de Trajadura complementan esta rica paleta, creando vinos blancos cautivadores y distintivos.

Alvarinho

Nacida en el valle del río Miño, la Alvarinho es la columna vertebral de la subregión de Monção y Melgaço, aprovechando el microclima local, más cálido y seco en verano, para producir vinos excelentes, muy valorados por su expresividad, personalidad y enorme longevidad, capaces de evolucionar en botella durante más de dos décadas. Los vinos de Alvarinho son bien estructurados, con un excelente equilibrio de acidez y perfiles que van desde cítricos (naranja, mandarina, pomelo) hasta tropicales (mango, piña, maracuyá). La nobleza y versatilidad de esta variedad de uva hacen que se utilice cada vez más en otras subregiones de Vinho Verde.

Arinto

Presente en toda la región, donde también se la conoce como Pedernã, es una de las variedades de uva blanca más antiguas, famosas y versátiles de Portugal, que contribuye a la elaboración de excelentes vinos tranquilos y espumosos. Destaca por la calidad de sus aromas cítricos (limón, naranja), a veces con notas de manzana y azahar, y por su sólida estructura ácida, que da como resultado vinos expresivos, intensos y de larga guarda.

Del revés

El valle del Duero, concretamente Baião y las subregiones vecinas (Amarante, Paiva, Sousa) son la cuna de esta variedad, que aprecia especialmente las zonas más cálidas y protegidas de la influencia atlántica. Los vinos Avesso son muy encorpados y profundos, con aromas muy afrutados (melocotón, naranja, piña) y sabores complejos y armoniosos, con notas de almendra. La combinación de madurez y acidez garantiza una buena longevidad.

Azal

La uva Azal, de maduración tardía, prefiere las subregiones del interior, protegidas de los vientos atlánticos, con laderas suaves y soleadas, para equilibrar su elevada acidez natural. En los vinos elaborados con esta variedad predominan los cítricos, con una acidez siempre claramente perceptible en notas de cáscara de limón, lima, pomelo y manzana verde.

Vagón

Utilizada, sobre todo, en mezclas con otras variedades de uva, Trajadura está presente en casi toda la región. Madura bien y, aunque no es especialmente expresivo, tiene delicados aromas a melocotón, pera, plátano y manzana madura. Procede de vinos encorpados, suaves, con acidez moderada. En lotes, contribuye a ablandar otras variedades más ácidas.

Laurel

Variedad de uva ancestral, conocida al menos desde el siglo XVIII, es la más cultivada en la región de Vinho Verde, aunque prefiere las subregiones con mayor influencia atlántica, ya que valora la humedad y la frescura y sufre con el calor excesivo. Produce vinos aromáticos, con predominio de notas cítricas de lima y limón y matices florales, resultando en vinos delicados, frescos y sumamente elegantes. Los mejores ejemplares envejecen muy bien en bodega.


VARIEDADES TINTAS

Las variedades de uva tinta ofrecen una fascinante gama de perfiles aromáticos y sabores únicos. 

Alvarelhão

También conocida como Brancelho, se trata de una variedad de uva muy antigua, antes común y ahora poco frecuente en la región, pero que, especialmente en la última década, ha despertado un renovado interés por su capacidad para producir vinos tintos Vinho Verde más ligeros, delicados y elegantes, constituyendo así una alternativa al clásico Vinhão. 

Espadeiro

La magnífica variedad de uva rosada Vinho Verde se caracteriza por su baja intensidad de color y por la expresividad y elegancia de sus aromas y sabores, con notas de frambuesas, fresas silvestres, cerezas y granadas. En ocasiones, se aprecian matices minerales que le aportan complejidad. Su fina acidez da como resultado vinos vibrantes y refrescantes.

Panadero

Originaria principalmente de la subregión de Basto, ha ido extendiendo su influencia a otras subregiones de Vinho Verde, como alternativa o complemento a la dominante Vinhão. Contribuye a la elaboración de vinos rosados ​​y tintos más abiertos y elegantes, con notas de frutos rojos (fresas y frambuesas), un sabor suave y una frescura equilibrada.

Vinhão

Es la variedad de uva tinta más cultivada en la región de Vinho Verde. Sus vinos tintos, de carácter intenso, destacan por su color (a veces casi violeta) y aroma, con notas de frutos del bosque y un toque floral. Su sabor es también intenso y expresivo, con cuerpo pleno y denso, taninos firmes y una acidez vibrante.

Perfiles de Vinho Verde

Como la Denominación de Origen más grande de Portugal, la región de Vinho Verde abarca necesariamente perfiles de vino diversos, definidos por los microclimas de cada subregión, las variedades de uva utilizadas o los procesos de vinificación. Cabe destacar también que, en un país donde la mezcla de variedades de uva es tradición, la región de Vinho Verde fue la primera en buscar resaltar las características específicas de cada variedad, embotellándolas por separado, con especial énfasis en las variedades Alvarinho y Loureiro en primer lugar, y Vinhão, Avesso, Azal y otras posteriormente.

 Así pues, en lo que respecta al Vinho Verde blanco, podemos dividirlo inicialmente en dos perfiles distintos. El más tradicional, si podemos llamarlo así, se basa en vinos con bajo contenido alcohólico, ligeros y delicados, a veces con algo de dióxido de carbono y un ligero dulzor afrutado. Sin embargo, el desarrollo de nuevos modelos vitivinícolas y enológicos ha permitido la creciente difusión de un perfil más ambicioso, en el que uvas de alta calidad, fermentadas en acero inoxidable o barricas, producen vinos blancos intensos y expresivos, con cuerpo y profundidad, que conservan toda la frescura y elegancia asociadas a un gran potencial de guarda. Algunos de estos blancos se comercializan tras varios años de crianza en botella.

Vinho Verde, jóvenes, ligeros y frescos.

Los vinos blancos jóvenes Vinho Verde tienen un color citrino o pajizo, aromas intensos, afrutados y florales, según las variedades de uva de las que proceden. En boca son armoniosos, intensos y de gran frescura.

Vinho Verde añejos

Los vinos Vinho Verde añejos presentan un color dorado y aromas a fruta madura como el membrillo y la miel. En boca, muestran mayor complejidad y estructura, resultando en un vino más redondo, rico y persistente.

Vinos Tintos

Incluso el vino tinto Vinho Verde, más "tradicional", con bajo contenido alcohólico, color intenso, taninos firmes y acidez viva, ha ido cediendo progresivamente el paso a otros modelos, tintos en los que predominan características como un color más claro, una fruta elegante, un acabado tánico refinado y una frescura equilibrada.

Los vinos tintos Vinho Verde tienen un color rojo intenso y, a veces, una espuma rosada o rojo brillante, un aroma vinoso con un toque de frutos del bosque. En boca son frescos e intensos, muy gastronómicos.

Rosados ​​Vinho Verde

Una categoría que antes era discreta pero que ha experimentado un crecimiento exponencial en la última década es la de los vinos rosados. Gracias a las inversiones en viñedos y bodegas, y a la aptitud natural de esta región atlántica para producir vinos ligeros y delicados, el rosado Vinho Verde, aromático, fresco que recuerda a frutos rojos, armonioso, persistente y vibrante, responde a las nuevas tendencias de los mercados nacionales y de exportación. La gran mayoría de estos rosados ​​son vinos varietales, especialmente de las variedades de uva Espadeiro y Padeiro.

Vinos Espumosos

La misma evolución se produce en el vino espumoso Vinho Verde, elaborado mediante el método tradicional, donde podemos encontrar tanto vinos jóvenes y afrutados como vinos envejecidos durante varios años, en los que los cítricos han dado paso a notas más complejas de galleta y frutos secos.

Vino Espumoso Natural Brut

Los vinos blancos jóvenes Vinho Verde tienen un color citrino o pajizo, aromas intensos, afrutados y florales, según las variedades de uva de las que proceden. En boca son armoniosos, intensos y de gran frescura.

Vino Espumoso Dulce

Los vinos rosados ​​Vinho Verde presentan un color rosa pálido o intenso, aromas juveniles y frescos que recuerdan a frutos rojos. Su sabor es armonioso, fresco y persistente.


Denominación de Origen Vino Verde

La Denominación de Origen Protegida (DOP) Vinho Verde es un grupo de unidades administrativas con límites geográficos precisos, legislación específica y controles rigurosos en cuanto a la autenticidad, los procesos y la calidad de los vinos que allí se producen:

1949:  La OIV - Oficina Internacional de la Viña y el Vino aprobó el informe de reivindicación para la DO Vinho Verde;

1959: Se creó el Sello de Denominación de Origen Vinho Verde, emitido por la CVRVV, para salvaguardar el origen y la calidad de los productos con la DO;

1973:  La OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) declaró el reconocimiento del registro internacional de la DO Vinho Verde, que, según el derecho internacional, otorgaba el derecho exclusivo a utilizar el nombre DO Vinho Verde para los vinos de la región;

1983:  El Gobierno crea la Cámara de Cata de la Comisión de la Región Vitivinícola de Vinho Verde con el objetivo de defender y aumentar la calidad de los vinos de la Región (Decreto 400/83);

1987: CVRVV se convierte en una entidad privada, una asociación regional, una persona jurídica bajo el derecho privado, y el Gobierno también le otorga a CVRVV la condición de servicio público;

1991:  La DO Vinho Verde se integró en los esquemas de calidad de la UE, es decir, se registró en el Registro de Indicaciones Geográficas de la Unión Europea (eAmbrosia) como Denominación de Origen Protegida con el número PDO-PT-A1545;

2009: Aunque fue creada en 1926 para proteger y controlar la Denominación de Origen (DO) Vinho Verde, en 2009 la CVRVV fue designada por el Gobierno y acreditada por el IPAC – el Instituto Portugués de Acreditación – como entidad certificadora para llevar a cabo funciones de control de la producción y comercialización y certificación de productos vitivinícolas con derecho a la Denominación de Origen (DO) Vinho Verde y la Indicación Geográfica (IG) Minho;

2020:  CVRVV es reconocida legalmente como la Entidad Gestora de la DOP Vinho Verde y la IGP Minho, desempeñando funciones delegadas por el Estado relacionadas con la gestión estratégica, la protección jurídica y la promoción de las respectivas DOP e IGP; desde entonces, CVRVV también ha continuado desempeñando funciones de certificación, como Organismo de Certificación debidamente acreditado para las respectivas DOP e IGP.

Bodegas participantes

A&D Wines | Adega de Monção | Aveleda | Barcos Wines | Calçada Wines | Caves Campelo | Quinta da Lixa | Quinta de Paços | Quinta de Santa Cristina | Quinta de São Gião | Vercoope | Vinhos Norte, Felgueiras, Casal Da Seara y Vía Latina.

A&D Wines 

Adega de Monção  

Aveleda 


 Barcos Wines |

 Calçada Wines 


Caves Campelo 


Quinta da Lixa


Quinta de Paços


Quinta de Santa Cristina 


Quinta de São Gião


Vinhos Norte


Felgueiras

Casal Da Seara


Vía Latina



Tradición, historia, belleza y diversidad de una gran zona vitivinícola portuguesa de reconocida calidad.




Fuentes y fotografías: 

Concepción García

https://www.vinhoverde.pt/pt/vinhos/brancos/

https://www.mivino.es//

https://blogger.googleusercontent.com/

Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.

 



 

lunes, 6 de abril de 2026

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS-FUERTEVENTURA

Con 20 millones de años, Fuerteventura es la isla más antigua del archipiélago canario y se ubica a 97 kilómetros de la costa noroeste de África. A pesar de un pasado vitivinícola glorioso ya que fue a comienzo del siglo XV cuando se plantaron las primeras vides en los suelos de Fuerteventura, dato que la sitúa como pionera en la viticultura canaria, la escasez de agua provocó que el cultivo de la vid perdiera protagonismo en la isla. Sin embargo, hoy tiene lugar un importante trabajo de recuperación y puesta en valor de su patrimonio vitícola en estos momentos, la viticultura en Fuerteventura vive un renacimiento significativo en 2026, consolidándose tras años de recuperación de viñedos ancestrales y la profesionalización de su producción. 

CLIMA, SUELOS Y VITICULTURA


Fuerteventura goza de un clima subtropical árido con temperaturas entre 18ºC y 24ºC.y árido de escasas precipitaciones. Su baja altitud geográfica, no permite contener el mar de nubes que impulsa los vientos alisios. Por la proximidad con África se puede constatar la presencia de calima, arenas del Sahara que llegan por efecto del viento Siroco.

La producción de vino en la isla se define por las condiciones extremas de su entorno. Fuerteventura presenta el paisaje más desértico de las Islas Canarias, con amplias llanuras, dunas y escasa vegetación. Actualmente se conservan muy pocas hectáreas de cultivo, aunque el entusiasmo por recuperar antiguas plantaciones ha dado un nuevo giro a la actividad en la isla. Estos viñedos se encuentran principalmente en el centro y norte de la isla, en las zonas más altas, donde hay mejores condiciones térmicas y de humedad. Los viñedos se asientan sobre suelos volcánicos y de jable (arena de origen marino), No cuenta con la cubierta de lapilli volcánico que actúa como retardadora de la evapotranspiración, permitiendo un cultivo más extendido de la vid. 

CULTIVO EN GAVIAS: 


El cultivo en gavias en Fuerteventura es un sistema agrícola tradicional e histórico de secano, diseñado para aprovechar al máximo el agua de lluvia y escorrentía en un entorno árido. Consiste en parcelas de tierra llana rodeadas por muros de tierra (trastones) que captan y retienen agua, facilitando la siembra de vid, cereales, legumbres y forrajes, siendo crucial para la agricultura local. 


A pesar de ser una de las islas con menor tradición vinícola comercial histórica en comparación con Lanzarote o Tenerife, actualmente cuenta con cerca de 100 productores y unas 30 hectáreas de viñedo plantadas en la última década. Hoy, nuevos proyectos han comenzado a recuperar viejos viñedos a la vez que desarrollan nuevas plantaciones con cepas autóctonas como la Uva Majorera, que recientemente se ha identificado y puesto en valor, una variedad genéticamente única en el mundo descubierta en la isla por el enólogo Alberto González que terminó dando con unas parras abandonadas de una variedad desconocida, el estudio de su ADN la confirmó como única y ha sido  bautizada como uva Majorera.

VARIEDADES PRINCIPALES DE FUERTEVENTURA

LISTÁN NEGRO

Comúnmente confundida con Listán Prieto, los estudios indican que en realidad el Listán Negro es un cruzamiento natural entre la tinta Mollar Cano y la blanca Palomino, originado en las Canarias. Es la tinta más cultivada en Islas Canarias con excelentes resultados en Tenerife. Adaptada a los suelos volcánicos, asegura buenos rendimientos

LISTAN PRIETO

Su escasa superficie se distribuye entre las islas El Hierro, La Palma, Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura. Habitualmente cultivada en vaso, se trata de una variedad vigorosa con buenos resultados cuando se cultiva en altura. Coincide con la País de Chile, la Criolla en Argentina y la Mission en Estados Unidos.


TINTILLA

Varietal tinto muy curioso que no se relaciona con otras cepas de denominación similar. Comúnmente utilizada en vinos de corte, es difícil encontrar exponentes varietales. De ciclo muy largo y bajo rendimiento, se aconseja plantarla en alturas superiores a los 600 msnm. Sus racimos son compactos con bayas pequeñas, coloreadas y jugosas.


MAJORERA

Es una variedad de vid recientemente identificada como exclusiva y endémica de la isla de Fuerteventura, tras un exhaustivo estudio de caracterización genética. 

Estas son sus características principales según las investigaciones lideradas por la Dra. Francesca Fort:

  • Exclusividad genética: Es una variedad única en el mundo que no coincide genéticamente con otros varietales canarios conocidos.
  • Origen: Los estudios sugieren que su origen genético se sitúa en el este del Mediterráneo, diferenciándose de las cepas habituales en el archipiélago.
  • Resiliencia: Se ha conservado en Fuerteventura gracias a su adaptación histórica a las condiciones extremas de la isla (escasez de agua y vientos constantes).
  • Potencial Enológico: Se considera una cepa con capacidad para producir vinos únicos, con perfiles diferenciados que buscan poner en valor la viticultura tradicional de la isla.
  • Estado de recuperación: Fue hallada tras analizar muestras de 39 cepas antiguas en diversas ubicaciones de la isla, lo que ha permitido iniciar planes para su protección y propagación. 



Y esta isla, esta venturosa isla de Fuerteventura, este afortunado rincón de enjuto sosiego, esta… ¡vaya si existe!

…Existe y tiene su estilo, el estilo de la desnudez, el estilo de la sinceridad toda ella. Aquí no hay embuste ni ficción. 

Miguel de Unamuno


Fuentes y fotografías: 

https://www.canarywine.com/islas/

https://www.conatvs.com/historia-bodega-conatvs

Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.


miércoles, 25 de marzo de 2026

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS-GRAN CANARIA

 VITÍCULTURA, TRADICIÓN Y RESILENCIA


La viticultura en Gran Canaria es una tradición de más de cinco siglos que combina suelos volcánicos, microclimas diversos y un patrimonio de cepas prefiloxéricas únicas en el mundo.

PAISAJE Y TERRUÑO

Gran Canaria, conocida como un “continente en miniatura” según la expresión atribuida al humanista Domingo Doreste “Fray Lesco”, alberga una diversidad climática, morfológica y ecológica asombrosa. En medio de las Islas Canarias, un archipiélago de origen volcánico enclavado en la zona del Atlántico Oriental denominada la Macaronesia, Gran Canaria posee un muestrario de paisajes muy poco corrientes.

El cultivo de la vid en Gran Canaria se caracteriza por su fragmentación, a diferencia de los grandes viñedos en zonas continentales, y a una diversidad de agrosistemas vitícolas resultado del esfuerzo y la adaptación de los viticultores a un entorno desafiante desde zonas costeras hasta altas cumbres.

En Gran Canaria, los viticultores han logrado una hazaña impresionante: adaptar la vid al entorno insular mediante prácticas culturales específicas, creando pequeñas parcelas de cultivo que forman su propio paisaje dentro del paisaje. Estos viñedos ocultos sorprenden con su diversidad de colores y organizaciones, convirtiéndose en la característica distintiva del paisaje vinícola en la isla.

La compleja orografía de la isla ha dado lugar a diversos paisajes vitivinícolas, desde viñedos ubicados en hoyas, bancales hasta laderas con fuerte pendiente. Los viticultores han trabajado arduamente para crear suelos sostenibles, utilizando materiales geológicos locales, dando lugar a paisajes antropogénicos de gran belleza y valor etnográfico.

El vino canario tuvo un carácter industrial y exportador a partir del siglo XVI, pero a lo largo del tiempo, su importancia internacional se redujo, llevando al cultivo de la vid a un enfoque más local y complementario de otras actividades agrícolas. Sin embargo, en las últimas décadas, ha habido un resurgimiento impulsado por la tradición familiar y la creciente demanda turística. Los nuevos viticultores se centran en aspectos como el suelo, la orientación, la altitud, las variedades de uva y las densidades de plantación.

La zona de producción de los vinos amparados por la Denominación de Origen Gran Canaria se extiende a la totalidad de la Isla, contando en este momento con una superficie total de unas 250 hectáreas, 230 de ellas registradas. Aunque la mayoría de los viñedos en la isla son policultivos, donde las vides comparten espacio con otras plantaciones, esto crea paisajes interesantes y únicos en entornos de gran belleza y atractivo turístico.

Debido a la abrupta orografía en la que se encuentran los viñedos, hay una escasa mecanización de las labores agrícolas. Aproximadamente el 28% de la superficie dedicada al cultivo de la vid se sitúa en pendientes pronunciadas, lo que se considera una práctica heroica en la viticultura.

A pesar de los cambios económicos y la presión urbanística, los viticultores han demostrado una gran resiliencia. Para mejorar la producción y superar los desafíos orográficos, se han introducido sistemas de plantación en espaldera en combinación con los sistemas tradicionales, es una de las pocas regiones del mundo libre de filoxera, circunstancia que ha permitido conservar un valioso patrimonio varietal y la preservación del cultivo de las cepas en pie franco, es decir, directamente plantada en el suelo volcánico y sin necesidad de portainjertos. Es común encontrar una misma finca con una combinación de sistemas tradicionales de cultivo como el vaso rastrero, vaso alto y parral en pérgola alta o latada, junto con los nuevos sistemas de conducción en espaldera, que permiten una mayor mecanización del cultivo y, a su vez, ahorro de tiempo y mano de obra. Las prácticas agrícolas son principalmente manuales, y las vendimias se extienden hasta cuatro meses debido a los microclimas de la isla y la disparidad en la madurez de las diversas variedades de uva.

 D.O. GRAN CANARIA

Desde 2006, la isla cuenta con una única Denominación de Origen que unificó las dos anteriores (Monte Lentiscal y Gran Canaria), amparando la producción de todo el territorio insular. 

La D.O. del Monte Lentiscal fue creada en 1999 gracias al esfuerzo de un grupo de viticultores y bodegueros que, en 1994, fundaron la Asociación de Viticultores y Bodegueros del Monte Lentiscal. Su objetivo era revitalizar el cultivo de la vid en la zona, que había sido prácticamente abandonado, y posibilitar la producción de vinos en cantidades comerciales. Esta iniciativa contribuyó a preservar las prácticas vitivinícolas y las características distintivas de este paisaje, aplacando la galopante especulación y urbanización del suelo agrícola.

 Paralelamente, en 1995 se constituyó la Asociación de Bodegueros y Viticultores de Gran Canaria, que agrupaba a bodegueros y agricultores del resto de la isla y perseguía objetivos similares. Fue autorizada como Denominación de Origen en el año 2000, con un ámbito de actuación que abarcaba toda la isla, excepto la zona del Monte Lentiscal.

 A partir de 2004, con el objetivo de unificar la oferta y la calidad de los vinos, se inició el proceso de fusión de ambas Denominaciones de Origen. Este proceso culminó en 2006 con la aprobación de un reglamento común y la declaración como Denominación de Origen, que mantuvo el nombre “Gran Canaria” en referencia a su ámbito de actuación.

 En reconocimiento a sus valores históricos, patrimonio etnográfico, tradición vitivinícola, calidad en la producción de uva y características particulares de sus vinos, la zona del Monte Lentiscal ha sido designada como una comarca vitivinícola especial. Los vinos elaborados con uvas cultivadas en esta comarca indican expresamente su procedencia en el etiquetado, demostrando así su distinción y singularidad.

VARIEDADES DE UVA


En Gran Canaria se cultivan en torno a 24 variedades locales que se utilizan para la elaboración de vinos que hablan de nuestra singularidad, identidad y tradición, y contienen notas y matices únicos que son capaces de transportarte a nuestra isla.

 Una diversidad de localizaciones que, conjugada con los diferentes sistemas de cultivo y demás prácticas agrarias en las que conviven tradición e innovación, dan como resultado una diversidad de paisajes de viñedos por descubrir.

Unas prácticas agrarias eminentemente manuales, con unas vendimias que se prolongan hasta cuatro meses debido a los microclimas isleños y a los dispares puntos de maduración de las distintas variedades de uva.

En cuanto a las variedades tintas, destacan:

Listán negro

La producción y rusticidad que presenta la listán negro son las razones que la hacen ser la variedad tinta más extendida por toda Canarias, además de presentar calidades que rozan la excelencia en las zonas más apropiadas para su cultivo.

Tintilla

Aporta colores violáceos a los vinos gracias a su alto contenido en antocianos. Aunque su producción es menor debido al tamaño pequeño de sus racimos, ofrece vinos de calidad exquisita.

Baboso negro

Similar a la tintilla en características y calidad, se destaca por su ciclo de maduración más corto, lo que permite su vendimia antes que otras variedades tintas.

Vijariego negro

Aunque de producción media y menos conocida que las mencionadas anteriormente, su acidez en el momento de la vendimia aporta una frescura natural a los vinos elaborados con esta variedad.

En cuanto a las variedades blancas, resaltan:

 Listán blanco

Ampliamente extendida en las Islas Canarias debido a su resistencia a enfermedades y buena producción, proporciona uvas de calidad en suelos pobres y cotas altas, y suele ofrecer vinos limpios y neutros.

Moscatel de Alejandría

De cultivo extendido en las Islas Canarias, esta variedad es productiva pero sensible a enfermedades. Su pulpa con alto contenido de terpenos proporciona un sabor característico tanto a las uvas como al vino.

Malvasía volcánica

Proviene del cruce entre la malvasía aromática y la marmajuelo. Es una variedad muy productiva, de racimos grandes y uvas de muy buena calidad que suelen proporcionar vinos limpios con buena acidez.

Albillo del Monte Lentiscal

Característica de Gran Canaria y más en concreto de la comarca vitivinícola del Monte Lentiscal. Se encuentra actualmente en riesgo debido a que está siendo suplantada por variedades más productivas, aunque son varias las bodegas que mantienen su cultivo de manera testimonial. Es una variedad de producción media y buena acidez con la que se pueden realizar vinos interesantes y con personalidad.

VINOS 


Los vinos de Gran Canaria destacan por su exclusividad y producciones limitadas, son verdaderamente únicos debido a los factores ambientales que influyen en los viñedos: clima, suelo y altitud. Cada vino captura la esencia volcánica de la isla, ya sea elaborado con uvas de viñedos en escarpadas laderas de picón bendecidas por los vientos alisios, o aquellos procedentes de viñedos en la vertiente suroeste, en suelos duros y basálticos, propios de la parte geológicamente más antigua de la isla.

Los enólogos de la isla han perfeccionado el arte de aprovechar estos elementos naturales, creando vinos que reflejan la esencia única de un territorio. Cada sorbo nos llevará en un viaje sensorial a través de distintos terruños y microclimas, que dan lugar a vinos tan variados como es la isla.

Además, en los últimos años, se está ejerciendo una apasionante labor de recuperación de variedades autóctonas que habían caído en desuso. Gracias a este esfuerzo, estas joyas enológicas han resurgido con fuerza y han ganado protagonismo en la escena vinícola, brillando con luz propia y enorgulleciéndo con su distinción y carácter auténtico.

Los vinos de Gran Canaria tienen un alma atlántica, lo que se traduce en una marcada sensación salina en boca. Los vinos blancos destacan por sus aromas a flores y frutas blancas, cítricos y frutas tropicales, con toques anisados, resultando en vinos frescos, ligeros y aromáticos. En cuanto a los tintos, predominan los vinos jóvenes de gran personalidad, con aromas a frutos rojos y negros, flores azules como la lavanda y la violeta, y especias. 

En resumen, los vinos de Gran Canaria reflejan singularidad, identidad y tradición, con matices y notas únicas capaces de transportarte a la encantadora isla de Gran Canaria, magia en una copa de vino.


Gran Canaria, conocida como un “continente en miniatura” 
 Domingo Doreste “Fray Lesco”

 

Fuentes y fotografías: 

https://rutadelvinodegrancanaria.net/vitivinicultura-y-paisaje/

https://lacavadepinero.es/vinos-de-gran-canaria/

Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.


 

 

 

 

viernes, 13 de febrero de 2026

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS- EL HIERRO

HISTORIA DEL VINO EN EL HIERRO 

Es necesario remontarse cinco siglos atrás para encontrar las primeras referencias vinícolas en la isla de El Hierro. A pesar de los escasos datos que se conservan tras el incendio en el Ayuntamiento de Valverde acaecido en 1899, se tiene constancia que las primeras cepas fueron plantadas por un inglés de Taunton llamado John Hill alrededor del año 1526.

Fue a principios del siglo XVII cuando el cultivo de la vid comenzó a ocupar una superficie importante en la isla, especialmente en el Valle de El Golfo, donde la climatología era la más apropiada.

Poco a poco el vino llegó a ser fundamental para la economía herreña y a principios del siglo XVIII ya se encontraba en una etapa de máxima expansión. La producción llegó a alcanzar en torno a las 3.000 pipas, equivalente a 1.300.000 litros. Gran parte de la producción se destinaba a la elaboración de aguardiente que posteriormente se exportaba a La Habana, donde era muy apreciado y demandado.

A mediados del siglo XVIII se produjo un hecho muy significativo de extraordinaria importancia para el desarrollo de la viña en El Hierro. En 1852 fue detectada por primera vez la enfermedad del oídio, un hongo proveniente de América que causó enormes descensos en la producción de vino de la isla hasta el punto de llevar a la población a una gran miseria. El cultivo se arruinó hasta que se descubrió la eficacia del azufre contra el hongo causante de la enfermedad. Casi treinta años después, en 1878 apareció en la isla otra gran plaga, el mildiu, causando grandes estragos sobre las viñas y propagándose rápidamente por toda la isla.

Sin embargo, la isla de El Hierro, así como el resto del archipiélago, quedó exenta de padecer una de las plagas más devastadoras que se recuerdan: la filoxera. Esta arrasó prácticamente la totalidad de los viñedos europeos destruyendo numerosas variedades centenarias. Por este motivo, los viñedos canarios se consideran el último baluarte de algunas de estas variedades y, la isla, una especie de vivero de variedades tradicionales.

La exportación de vino continuó siendo a lo largo del siglo XX uno de los elementos más importantes en cuanto al movimiento comercial en la economía herreña. Pasada la mitad de la década de los ochenta, se produjeron dos hechos significativos en la transformación actual del sector vitivinícola de la isla al comenzar a funcionar la Vinícola Insular en 1986 y la distinguida Denominación de Origen de Vinos de El Hierro en 1994.


El CONSEJO REGULADOR

En los años ochenta, el Cabildo de El Hierro promovió la creación de la Central Vinícola Insular cuyas instalaciones y maquinarias se pondrían al servicio de los productores locales.

En el verano de 1986, la recién inaugurada vinícola llevó a cabo su primera vendimia obteniendo 230.000 litros mosto de la uva que había sido entregada por 93 viticultores. Con estos litros se elaboraron los primeros vinos de la “nueva era” y se comercializaron bajo la etiqueta de “Vino herreño” las variedades blanco, tinto y rosado.

Pronto se vio que era necesaria una Denominación de Origen que garantizase y salvaguardase los caracteres diferenciales de los vinos herreños y distinguiese la alta calidad de los mismos. Así, en 1990 se concede la denominación específica “El Hierro” con carácter provisional y entre 1994 y 1996 se siguen los pasos para crear definitivamente la Denominación de Origen El Hierro con su correspondiente constitución del Consejo Regulador.

Actualmente la Denominación de Origen de Vinos de El Hierro aglutina 13 bodegas y más de 200 viticultores.

EL CULTIVO DE LA VID EN EL HIERRO Y LOS VIÑEDOS 

La naturaleza accidentada del terreno por un lado y, por otra, el fraccionamiento a lo largo de los años de las grandes propiedades, hacen que los viñedos de la Isla suelen ser parcelas muy pequeñas, a menudo en condiciones que en otras partes de Europa se considerarían como “Viticultura Heroica”. Además, la orografía y orientación de cada parcela produce un microclima diferenciado y esto, junto con la composición del suelo de la parcela, hace que cada viñedo sea único en un fascinante mosaico conservatorio de variedades y comportamientos, de color y de fauna y flora asociadas. 

El valor de la viticultura no reside solo, ni de lejos, en las uvas que se produce, ni en el vino que se elabora con ellas. Su verdadero valor está en su existencia, en la continuidad de un pasado, la conservación de un entorno, está en su valor paisajístico y social. El viñedo es, ineludiblemente, parte del ser social e individual de cada uno de los herreños.



ZONAS VITIVINÍCOLAS



EL NORTE
Probablemente la zona de viticultura más antigua, el cuadrante noreste de El Hierro tiene el clima más moderado por la incidencia casi constante de los Alisios que traen humedad y nubosidad. Probablemente porque estas condiciones favorecen las enfermedades de la vid que azotaron por primera vez en el siglo 19, la viticultura del norte se centra hoy en los alrededores de Echedo y sólo hasta una altura de unos 400 metros.

EL GOLFO
Desde el pie de los impresionantes acantilados y fugas que encierran el Golfo hasta el  mar de nubes a unos 700 msnm es donde se cultiva la vid. Abierto al noroeste, los Alisios afectan menos al Golfo por lo que la altitud de los viñedos compensa el calor a nivel del mar. Esta zona, sin embargo, con cierta frecuencia sufre fuertes tormentas del oeste. La vid se cultiva en todo el arco del Golfo desde Frontera hasta Sabinosa en el oeste. En este último pueblo se producía uno de los vinos más afamados de El Hierro – el vino de la Veta – hoy lamentablemente no más que un recuerdo. La gran variedad de microclimas y suelos propiciaron en su día la proliferación de diferentes variedades de uvas, algunas de las cuales estamos intentando recuperar. En su conjunto el Golfo es la zona donde más se cultiva y donde más vino se produce: la bodega de la Cooperativa Vinícola recibe uvas de toda la Isla.

EL PINAR
Hasta hace ciento cincuenta años si hubiese viñas en el sur de El Hierro eran parras aisladas en sus casas humildes. Ahora, sin embargo, es la zona donde más se está plantando. Los Alisios del norte y noreste descargan su humedad al pasar por encima de las cumbres de la Isla antes de llegar a El Pinar donde se goza de cielos despejados casi todos los días. No obstante, la pluviometría de la zona es bastante alta, unos 600 mm/año, aunque de fuertes lluvias procedentes del oeste en pocos días entre noviembre y abril. La viña se cultiva entre 600 y 900 msnm por lo el invierno es largo y frio para estas latitudes. Entre julio y agosto las temperaturas son altas y la insolación muy elevada.



VITICULTURA

Canarias cuenta en la actualidad con más de 80 variedades diferentes de Vides identificadas y conserva un extraordinario patrimonio vitícola, en gran parte endémico. Es una de las cuatro regiones a nivel mundial totalmente exenta de la terrible plaga de la filoxera. Se desconoce con exactitud el motivo de esta inmunidad, pero la realidad es que nunca se ha detectado la presencia de este insecto en ninguna de las Islas. Como consecuencia, todo el viñedo está a pie franco, posibilitando una interacción total planta-suelo, lo que en parte explica la marcada mineralidad de los vinos canarios.

VARIEDADES

Entre las variedades blancas se encuentran:
Albilo.
Baboso blanco (Bastardo), Bremajuelo (Bermejuela).
Breval.
Burrablanca.
Gual.
Forastera blanca.
Listán blanco.
Malvasía.
Moscatel.
Pedro Ximénez.
Torrontés.
Verdello y Verijadiego blanco (Vijariego).

Entre las variedades tintas se encuentran:
Baboso negro (Bastardo).
Listán negro.
Malvasía rosado.
Negramoll (Mulata).
Tintilla y Verijadiego negro (Vijariego).

De estas variedades, se consideran principales las siguientes:
Bremajuelo.
Gual.
Malvasía y Verdello entre las blancas además.
Negramoll y Baboso negro entre las tinta

BREMAJUELA, MARMAJUELO


En El Hierro, esta variedad es conocida como "Bremajuelo". Presenta las mejores condiciones en cotas bajas (hasta los 300m de altitud). Sus vinos resultan interesantes por la combinación de su alta acidez y grado alcohólico.
Esta variedad tiene una época de brotación precoz y un interesante comportamiento agronómico que se prolonga también en la bodega, otorgando unos vinos monovarietales con aromas complejos que recuerdan a fruta de la pasión, piña tropical y laurel. De racimo corto y cónico ofrece vinos perfumados y persistentes.

GUAL


Conocida en El Hierro como "Uval", aquí se encuentra la mayor parte del cultivo de esta variedad en Canarias. Presenta una acidez media-alta, un alto grado alcohólico y un perfil aromático de calidad.
Esta variedad tiene una época de brotación precoz y presenta un racimo de forma piramidal y mediano con una baya de forma acuminada. En los vinos muestra una nariz de frutas blancas, jazmín, pan tostado y almendras frescas, cítricos, piña tropical y ahumados.

MALVASÍA



Posiblemente se trata de la variedad emblemática que más se identifica en Canarias, aunque en El Hierro es meramente testimonial.
La hoja joven es de color verde cobrizo. La hoja adulta es de color verde claro y tiene forma pentagonal con aspecto plano y siete lóbulos con la base del seno peciolar abierto. El racimo es de tamaño mediano, largo y suelto con pedúnculo corto. La baya es de tamaño mediano, elíptica corta y de epidermis verde amarilla con piel delgada. La pulpa es jugosa y de suculento sabor.

La Malvasía produce vinos de baja acidez y ricos en azúcar, con cierta neutralidad en boca en vinos secos, también se pueden elaborar vinos dulces debido a su elevado contenido en azúcar. Así, los vinos obtenidos poseen un color amarillo-verdoso, con aromas afrutados no muy intensos, que se transforma rápidamente al dejarse en crianza en barricas de roble, obteniendo vinos muy valorados en el mercado.

VERDELLO DEL HIERRO

De racimo cilíndrico y corta longitud, esta variedad tiene una época de brotación precoz-media, una baya con forma elíptica y de color verdosa amarilla. Presenta unos vinos en nariz con un marcado carácter exótico, trayendo recuerdos a lichi y membrillo. Equilibrado en boca con buena punta de acidez.

 NEGRAMOLL
Su cultivo parece estar relacionado con el inicio de la viticultura en Canarias. Esta variedad tiene una época de brotación media en la que con una baya elíptica de color rojo-violeta oscuro forman racimos cónicos y cortos. En los vinos tiene un peculiar aroma a café recién molido y frutas negras, en boca recuerda a frutas rojas como la granada o la sandia, siendo de carácter fresco con tonos balsámicos y vegetales como el hinojo y anisados.

BABOSO NEGRO

De racimo corto y compacto está variedad presenta una brotación precoz. Sus bayas medianas de color negro azulado con alto contenido en azúcar y acidez media aportan en los vinos notas ácidas acompañadas de una intensidad aromática media alta donde destacan los florales, sobretodo las violetas, así como fruta negra específicamente ciruela madura. Presenta una gran adaptación en la isla de El Hierro.

CONDUCCIÓN Y PODA
La conducción tradicional es la rastrera, dejando la vid “decidir” cómo desarrollarse. Es la forma que resulta menos afectada por el viento, algo constante y a veces muy fuerte en la Isla, y la que proporciona mayor protección contra la insolación. Pero es costoso en trabajo: las labores de la tierra y los tratamientos fitosanitarios son difíciles de mecanizar y hay que “levantar” los sarmientos fructíferos con “horquetas”. La poda es corta y se suele dejar entre 12 y 20 yemas por planta según el vigor y el número de “brazos”. En los nuevos viñedos la conducción suele ser la de cordón en espaldera, lo que facilita las labores y tratamientos, con podas cortas y muy cortas. Recientemente, sin embargo, los viticultores están experimentando con otras formas como la del parral bajo y la que llaman en la isla “arbolito”, conducciones que responden a las necesidades de las variedades y de la parcela.

LOS VINOS DE EL HIERRO
Los vinos de El Hierro, exclusivos y únicos con sabores exquisitos y aromáticos, son fruto de la conjunción de la variedad de climas y suelos vólcanicos sobre los que se han usado técnicas artesanales desde el respeto al medio natural.
La isla, declarada Reserva Mundial de la Biosfera (año 2000) y Geoparque 2014) por la UNESCO, posee las mejores condiciones para extraer de cada uva lo mejor de sí misma. 

BLANCOS
Elaborados principalmente con Listán Blanco y Verijadiego Blanco, con adiciones de otras uvas minoritarias, las bodegas Herreñas elaboran una completísima gama de vinos blancos. Los jóvenes van de blancos muy secos y minerales hasta semidulces. Sorprende al entendido sus aromas, a menudo tropicales, y su suavidad, incluso untuosidad, en boca. Un estilo de blanco joven que tiene enorme éxito en el mercado es el que lo llaman “afrutado”, ligero con aromas frutales y anisados y un toque de dulzor. Son vinos que se pueden beber a cualquier hora, simplemente para mejorar los ánimos o como aperitivos. Acompañan de maravilla a los mariscos y pescados etc.
Otra cosa son los vinos Blancos dulces. Dorados, melosos, de alta graduación alcohólica se elaboran a partir de uvas pasadas en las vides por el sol del otoño. Contrario a lo que se suele creer, estos vinos no se toman sólo con los postres. Pruébalos con un paté fino o un queso fuerte, del tiempo o fresco, no frío.

TINTOS
Los tintos son mayoritariamente vinos jóvenes embotellados a los pocos meses de la vendimia. Son de capa media con un buen color, aromas afrutados y, en boca, suaves y minerales. Algunas bodegas comercializan varietales aunque la mayoría son a base de Listán Negro con porcentajes menores de otras variedades. En algunos casos se redondean en barricas de roble antes del embotellado sin que por ello lleguen a ser crianzas. Son vinos que acompañan muy bien a todo tipo de carne, guisos, embutidos, pescado azul etc., incluso pescado blanco y quesos frescos canarios, y deben beberse frescos, no fríos.
Hay que tener en cuenta los pocos vinos de crianza que llegan al mercado, como el tinto dulce.

ROSADOS
Son vinos delicados y frescos, con aromas frutales y florales. Se elaboran a partir de uvas tintas, sobre todo Listán negro, que se macera sobre hollejos en frío durante unas pocas horas. Acompañan platos ligeros, aperitivos.



La contraetiqueta de la Denominación de Origen de El Hierro garantiza el origen del vino contenido en la botella e indica también el año de la cosecha con la cual el vino se elabora. Antes de garantizar un vino, se le somete a un análisis químico y a una prueba organoléptica exigente por el Comité de Cata. Por lo tanto, la contraetiqueta también es una garantía de calidad para el consumidor. 


“Existe en la esfera terrestre un gentío innumerable e innominado cuyo sueño no podría dormir los pesares. El vino escribe para ellos cantos y poemas.” 
Charles Baudelaire.


Fuente y fotografías: http://doelhierro.es/
Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.