jueves, 13 de noviembre de 2025

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS-FUERTEVENTURA

Con 20 millones de años, Fuerteventura es la isla más antigua del archipiélago canario y se ubica a 97 kilómetros de la costa noroeste de África. A pesar de un pasado vitivinícola glorioso ya que fue a comienzo del siglo XV cuando se plantaron las primeras vides en los suelos de Fuerteventura, dato que la sitúa como pionera en la viticultura canaria, la escasez de agua provocó que el cultivo de la vid perdiera protagonismo en la isla. Sin embargo, hoy tiene lugar un importante trabajo de recuperación y puesta en valor de su patrimonio vitícola en estos momentos, la viticultura en Fuerteventura vive un renacimiento significativo en 2026, consolidándose tras años de recuperación de viñedos ancestrales y la profesionalización de su producción. 

CLIMA, SUELOS Y VITICULTURA


Fuerteventura goza de un clima subtropical árido con temperaturas entre 18ºC y 24ºC.y árido de escasas precipitaciones. Su baja altitud geográfica, no permite contener el mar de nubes que impulsa los vientos alisios. Por la proximidad con África se puede constatar la presencia de calima, arenas del Sahara que llegan por efecto del viento Siroco.

La producción de vino en la isla se define por las condiciones extremas de su entorno. Fuerteventura presenta el paisaje más desértico de las Islas Canarias, con amplias llanuras, dunas y escasa vegetación. Actualmente se conservan muy pocas hectáreas de cultivo, aunque el entusiasmo por recuperar antiguas plantaciones ha dado un nuevo giro a la actividad en la isla. Estos viñedos se encuentran principalmente en el centro y norte de la isla, en las zonas más altas, donde hay mejores condiciones térmicas y de humedad. Los viñedos se asientan sobre suelos volcánicos y de jable (arena de origen marino), No cuenta con la cubierta de lapilli volcánico que actúa como retardadora de la evapotranspiración, permitiendo un cultivo más extendido de la vid. 

CULTIVO EN GAVIAS: 


El cultivo en gavias en Fuerteventura es un sistema agrícola tradicional e histórico de secano, diseñado para aprovechar al máximo el agua de lluvia y escorrentía en un entorno árido. Consiste en parcelas de tierra llana rodeadas por muros de tierra (trastones) que captan y retienen agua, facilitando la siembra de vid, cereales, legumbres y forrajes, siendo crucial para la agricultura local. 


A pesar de ser una de las islas con menor tradición vinícola comercial histórica en comparación con Lanzarote o Tenerife, actualmente cuenta con cerca de 100 productores y unas 30 hectáreas de viñedo plantadas en la última década. Hoy, nuevos proyectos han comenzado a recuperar viejos viñedos a la vez que desarrollan nuevas plantaciones con cepas autóctonas como la Uva Majorera, que recientemente se ha identificado y puesto en valor, una variedad genéticamente única en el mundo descubierta en la isla por el enólogo Alberto González que terminó dando con unas parras abandonadas de una variedad desconocida, el estudio de su ADN la confirmó como única y ha sido  bautizada como uva Majorera.

VARIEDADES PRINCIPALES DE FUERTEVENTURA

LISTÁN NEGRO

Comúnmente confundida con Listán Prieto, los estudios indican que en realidad el Listán Negro es un cruzamiento natural entre la tinta Mollar Cano y la blanca Palomino, originado en las Canarias. Es la tinta más cultivada en Islas Canarias con excelentes resultados en Tenerife. Adaptada a los suelos volcánicos, asegura buenos rendimientos

LISTAN PRIETO

Su escasa superficie se distribuye entre las islas El Hierro, La Palma, Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura. Habitualmente cultivada en vaso, se trata de una variedad vigorosa con buenos resultados cuando se cultiva en altura. Coincide con la País de Chile, la Criolla en Argentina y la Mission en Estados Unidos.


TINTILLA

Varietal tinto muy curioso que no se relaciona con otras cepas de denominación similar. Comúnmente utilizada en vinos de corte, es difícil encontrar exponentes varietales. De ciclo muy largo y bajo rendimiento, se aconseja plantarla en alturas superiores a los 600 msnm. Sus racimos son compactos con bayas pequeñas, coloreadas y jugosas.


MAJORERA

Es una variedad de vid recientemente identificada como exclusiva y endémica de la isla de Fuerteventura, tras un exhaustivo estudio de caracterización genética. 

Estas son sus características principales según las investigaciones lideradas por la Dra. Francesca Fort:

  • Exclusividad genética: Es una variedad única en el mundo que no coincide genéticamente con otros varietales canarios conocidos.
  • Origen: Los estudios sugieren que su origen genético se sitúa en el este del Mediterráneo, diferenciándose de las cepas habituales en el archipiélago.
  • Resiliencia: Se ha conservado en Fuerteventura gracias a su adaptación histórica a las condiciones extremas de la isla (escasez de agua y vientos constantes).
  • Potencial Enológico: Se considera una cepa con capacidad para producir vinos únicos, con perfiles diferenciados que buscan poner en valor la viticultura tradicional de la isla.
  • Estado de recuperación: Fue hallada tras analizar muestras de 39 cepas antiguas en diversas ubicaciones de la isla, lo que ha permitido iniciar planes para su protección y propagación. 



Y esta isla, esta venturosa isla de Fuerteventura, este afortunado rincón de enjuto sosiego, esta… ¡vaya si existe!

…Existe y tiene su estilo, el estilo de la desnudez, el estilo de la sinceridad toda ella. Aquí no hay embuste ni ficción. 

Miguel de Unamuno


Fuentes y fotografías: 

https://www.canarywine.com/islas/

https://www.conatvs.com/historia-bodega-conatvs

Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.


viernes, 3 de octubre de 2025

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS-GRAN CANARIA

 VITÍCULTURA, TRADICIÓN Y RESILENCIA


La viticultura en Gran Canaria es una tradición de más de cinco siglos que combina suelos volcánicos, microclimas diversos y un patrimonio de cepas prefiloxéricas únicas en el mundo.

PAISAJE Y TERRUÑO

Gran Canaria, conocida como un “continente en miniatura” según la expresión atribuida al humanista Domingo Doreste “Fray Lesco”, alberga una diversidad climática, morfológica y ecológica asombrosa. En medio de las Islas Canarias, un archipiélago de origen volcánico enclavado en la zona del Atlántico Oriental denominada la Macaronesia, Gran Canaria posee un muestrario de paisajes muy poco corrientes.

El cultivo de la vid en Gran Canaria se caracteriza por su fragmentación, a diferencia de los grandes viñedos en zonas continentales, y a una diversidad de agrosistemas vitícolas resultado del esfuerzo y la adaptación de los viticultores a un entorno desafiante desde zonas costeras hasta altas cumbres.

En Gran Canaria, los viticultores han logrado una hazaña impresionante: adaptar la vid al entorno insular mediante prácticas culturales específicas, creando pequeñas parcelas de cultivo que forman su propio paisaje dentro del paisaje. Estos viñedos ocultos sorprenden con su diversidad de colores y organizaciones, convirtiéndose en la característica distintiva del paisaje vinícola en la isla.

La compleja orografía de la isla ha dado lugar a diversos paisajes vitivinícolas, desde viñedos ubicados en hoyas, bancales hasta laderas con fuerte pendiente. Los viticultores han trabajado arduamente para crear suelos sostenibles, utilizando materiales geológicos locales, dando lugar a paisajes antropogénicos de gran belleza y valor etnográfico.

El vino canario tuvo un carácter industrial y exportador a partir del siglo XVI, pero a lo largo del tiempo, su importancia internacional se redujo, llevando al cultivo de la vid a un enfoque más local y complementario de otras actividades agrícolas. Sin embargo, en las últimas décadas, ha habido un resurgimiento impulsado por la tradición familiar y la creciente demanda turística. Los nuevos viticultores se centran en aspectos como el suelo, la orientación, la altitud, las variedades de uva y las densidades de plantación.

La zona de producción de los vinos amparados por la Denominación de Origen Gran Canaria se extiende a la totalidad de la Isla, contando en este momento con una superficie total de unas 250 hectáreas, 230 de ellas registradas. Aunque la mayoría de los viñedos en la isla son policultivos, donde las vides comparten espacio con otras plantaciones, esto crea paisajes interesantes y únicos en entornos de gran belleza y atractivo turístico.

Debido a la abrupta orografía en la que se encuentran los viñedos, hay una escasa mecanización de las labores agrícolas. Aproximadamente el 28% de la superficie dedicada al cultivo de la vid se sitúa en pendientes pronunciadas, lo que se considera una práctica heroica en la viticultura.

A pesar de los cambios económicos y la presión urbanística, los viticultores han demostrado una gran resiliencia. Para mejorar la producción y superar los desafíos orográficos, se han introducido sistemas de plantación en espaldera en combinación con los sistemas tradicionales, es una de las pocas regiones del mundo libre de filoxera, circunstancia que ha permitido conservar un valioso patrimonio varietal y la preservación del cultivo de las cepas en pie franco, es decir, directamente plantada en el suelo volcánico y sin necesidad de portainjertos. Es común encontrar una misma finca con una combinación de sistemas tradicionales de cultivo como el vaso rastrero, vaso alto y parral en pérgola alta o latada, junto con los nuevos sistemas de conducción en espaldera, que permiten una mayor mecanización del cultivo y, a su vez, ahorro de tiempo y mano de obra. Las prácticas agrícolas son principalmente manuales, y las vendimias se extienden hasta cuatro meses debido a los microclimas de la isla y la disparidad en la madurez de las diversas variedades de uva.

 D.O. GRAN CANARIA

Desde 2006, la isla cuenta con una única Denominación de Origen que unificó las dos anteriores (Monte Lentiscal y Gran Canaria), amparando la producción de todo el territorio insular. 

La D.O. del Monte Lentiscal fue creada en 1999 gracias al esfuerzo de un grupo de viticultores y bodegueros que, en 1994, fundaron la Asociación de Viticultores y Bodegueros del Monte Lentiscal. Su objetivo era revitalizar el cultivo de la vid en la zona, que había sido prácticamente abandonado, y posibilitar la producción de vinos en cantidades comerciales. Esta iniciativa contribuyó a preservar las prácticas vitivinícolas y las características distintivas de este paisaje, aplacando la galopante especulación y urbanización del suelo agrícola.

 Paralelamente, en 1995 se constituyó la Asociación de Bodegueros y Viticultores de Gran Canaria, que agrupaba a bodegueros y agricultores del resto de la isla y perseguía objetivos similares. Fue autorizada como Denominación de Origen en el año 2000, con un ámbito de actuación que abarcaba toda la isla, excepto la zona del Monte Lentiscal.

 A partir de 2004, con el objetivo de unificar la oferta y la calidad de los vinos, se inició el proceso de fusión de ambas Denominaciones de Origen. Este proceso culminó en 2006 con la aprobación de un reglamento común y la declaración como Denominación de Origen, que mantuvo el nombre “Gran Canaria” en referencia a su ámbito de actuación.

 En reconocimiento a sus valores históricos, patrimonio etnográfico, tradición vitivinícola, calidad en la producción de uva y características particulares de sus vinos, la zona del Monte Lentiscal ha sido designada como una comarca vitivinícola especial. Los vinos elaborados con uvas cultivadas en esta comarca indican expresamente su procedencia en el etiquetado, demostrando así su distinción y singularidad.

VARIEDADES DE UVA


En Gran Canaria se cultivan en torno a 24 variedades locales que se utilizan para la elaboración de vinos que hablan de nuestra singularidad, identidad y tradición, y contienen notas y matices únicos que son capaces de transportarte a nuestra isla.

 Una diversidad de localizaciones que, conjugada con los diferentes sistemas de cultivo y demás prácticas agrarias en las que conviven tradición e innovación, dan como resultado una diversidad de paisajes de viñedos por descubrir.

Unas prácticas agrarias eminentemente manuales, con unas vendimias que se prolongan hasta cuatro meses debido a los microclimas isleños y a los dispares puntos de maduración de las distintas variedades de uva.

En cuanto a las variedades tintas, destacan:

Listán negro

La producción y rusticidad que presenta la listán negro son las razones que la hacen ser la variedad tinta más extendida por toda Canarias, además de presentar calidades que rozan la excelencia en las zonas más apropiadas para su cultivo.

Tintilla

Aporta colores violáceos a los vinos gracias a su alto contenido en antocianos. Aunque su producción es menor debido al tamaño pequeño de sus racimos, ofrece vinos de calidad exquisita.

Baboso negro

Similar a la tintilla en características y calidad, se destaca por su ciclo de maduración más corto, lo que permite su vendimia antes que otras variedades tintas.

Vijariego negro

Aunque de producción media y menos conocida que las mencionadas anteriormente, su acidez en el momento de la vendimia aporta una frescura natural a los vinos elaborados con esta variedad.

En cuanto a las variedades blancas, resaltan:

 Listán blanco

Ampliamente extendida en las Islas Canarias debido a su resistencia a enfermedades y buena producción, proporciona uvas de calidad en suelos pobres y cotas altas, y suele ofrecer vinos limpios y neutros.

Moscatel de Alejandría

De cultivo extendido en las Islas Canarias, esta variedad es productiva pero sensible a enfermedades. Su pulpa con alto contenido de terpenos proporciona un sabor característico tanto a las uvas como al vino.

Malvasía volcánica

Proviene del cruce entre la malvasía aromática y la marmajuelo. Es una variedad muy productiva, de racimos grandes y uvas de muy buena calidad que suelen proporcionar vinos limpios con buena acidez.

Albillo del Monte Lentiscal

Característica de Gran Canaria y más en concreto de la comarca vitivinícola del Monte Lentiscal. Se encuentra actualmente en riesgo debido a que está siendo suplantada por variedades más productivas, aunque son varias las bodegas que mantienen su cultivo de manera testimonial. Es una variedad de producción media y buena acidez con la que se pueden realizar vinos interesantes y con personalidad.

VINOS 


Los vinos de Gran Canaria destacan por su exclusividad y producciones limitadas, son verdaderamente únicos debido a los factores ambientales que influyen en los viñedos: clima, suelo y altitud. Cada vino captura la esencia volcánica de la isla, ya sea elaborado con uvas de viñedos en escarpadas laderas de picón bendecidas por los vientos alisios, o aquellos procedentes de viñedos en la vertiente suroeste, en suelos duros y basálticos, propios de la parte geológicamente más antigua de la isla.

Los enólogos de la isla han perfeccionado el arte de aprovechar estos elementos naturales, creando vinos que reflejan la esencia única de un territorio. Cada sorbo nos llevará en un viaje sensorial a través de distintos terruños y microclimas, que dan lugar a vinos tan variados como es la isla.

Además, en los últimos años, se está ejerciendo una apasionante labor de recuperación de variedades autóctonas que habían caído en desuso. Gracias a este esfuerzo, estas joyas enológicas han resurgido con fuerza y han ganado protagonismo en la escena vinícola, brillando con luz propia y enorgulleciéndo con su distinción y carácter auténtico.

Los vinos de Gran Canaria tienen un alma atlántica, lo que se traduce en una marcada sensación salina en boca. Los vinos blancos destacan por sus aromas a flores y frutas blancas, cítricos y frutas tropicales, con toques anisados, resultando en vinos frescos, ligeros y aromáticos. En cuanto a los tintos, predominan los vinos jóvenes de gran personalidad, con aromas a frutos rojos y negros, flores azules como la lavanda y la violeta, y especias. 

En resumen, los vinos de Gran Canaria reflejan singularidad, identidad y tradición, con matices y notas únicas capaces de transportarte a la encantadora isla de Gran Canaria, magia en una copa de vino.


Gran Canaria, conocida como un “continente en miniatura” 
 Domingo Doreste “Fray Lesco”

 

Fuentes y fotografías: 

https://rutadelvinodegrancanaria.net/vitivinicultura-y-paisaje/

https://lacavadepinero.es/vinos-de-gran-canaria/

Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.


 

 

 

 

sábado, 13 de septiembre de 2025

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS- EL HIERRO

HISTORIA DEL VINO EN EL HIERRO 

Es necesario remontarse cinco siglos atrás para encontrar las primeras referencias vinícolas en la isla de El Hierro. A pesar de los escasos datos que se conservan tras el incendio en el Ayuntamiento de Valverde acaecido en 1899, se tiene constancia que las primeras cepas fueron plantadas por un inglés de Taunton llamado John Hill alrededor del año 1526.

Fue a principios del siglo XVII cuando el cultivo de la vid comenzó a ocupar una superficie importante en la isla, especialmente en el Valle de El Golfo, donde la climatología era la más apropiada.

Poco a poco el vino llegó a ser fundamental para la economía herreña y a principios del siglo XVIII ya se encontraba en una etapa de máxima expansión. La producción llegó a alcanzar en torno a las 3.000 pipas, equivalente a 1.300.000 litros. Gran parte de la producción se destinaba a la elaboración de aguardiente que posteriormente se exportaba a La Habana, donde era muy apreciado y demandado.

A mediados del siglo XVIII se produjo un hecho muy significativo de extraordinaria importancia para el desarrollo de la viña en El Hierro. En 1852 fue detectada por primera vez la enfermedad del oídio, un hongo proveniente de América que causó enormes descensos en la producción de vino de la isla hasta el punto de llevar a la población a una gran miseria. El cultivo se arruinó hasta que se descubrió la eficacia del azufre contra el hongo causante de la enfermedad. Casi treinta años después, en 1878 apareció en la isla otra gran plaga, el mildiu, causando grandes estragos sobre las viñas y propagándose rápidamente por toda la isla.

Sin embargo, la isla de El Hierro, así como el resto del archipiélago, quedó exenta de padecer una de las plagas más devastadoras que se recuerdan: la filoxera. Esta arrasó prácticamente la totalidad de los viñedos europeos destruyendo numerosas variedades centenarias. Por este motivo, los viñedos canarios se consideran el último baluarte de algunas de estas variedades y, la isla, una especie de vivero de variedades tradicionales.

La exportación de vino continuó siendo a lo largo del siglo XX uno de los elementos más importantes en cuanto al movimiento comercial en la economía herreña. Pasada la mitad de la década de los ochenta, se produjeron dos hechos significativos en la transformación actual del sector vitivinícola de la isla al comenzar a funcionar la Vinícola Insular en 1986 y la distinguida Denominación de Origen de Vinos de El Hierro en 1994.


El CONSEJO REGULADOR

En los años ochenta, el Cabildo de El Hierro promovió la creación de la Central Vinícola Insular cuyas instalaciones y maquinarias se pondrían al servicio de los productores locales.

En el verano de 1986, la recién inaugurada vinícola llevó a cabo su primera vendimia obteniendo 230.000 litros mosto de la uva que había sido entregada por 93 viticultores. Con estos litros se elaboraron los primeros vinos de la “nueva era” y se comercializaron bajo la etiqueta de “Vino herreño” las variedades blanco, tinto y rosado.

Pronto se vio que era necesaria una Denominación de Origen que garantizase y salvaguardase los caracteres diferenciales de los vinos herreños y distinguiese la alta calidad de los mismos. Así, en 1990 se concede la denominación específica “El Hierro” con carácter provisional y entre 1994 y 1996 se siguen los pasos para crear definitivamente la Denominación de Origen El Hierro con su correspondiente constitución del Consejo Regulador.

Actualmente la Denominación de Origen de Vinos de El Hierro aglutina 13 bodegas y más de 200 viticultores.

EL CULTIVO DE LA VID EN EL HIERRO Y LOS VIÑEDOS 

La naturaleza accidentada del terreno por un lado y, por otra, el fraccionamiento a lo largo de los años de las grandes propiedades, hacen que los viñedos de la Isla suelen ser parcelas muy pequeñas, a menudo en condiciones que en otras partes de Europa se considerarían como “Viticultura Heroica”. Además, la orografía y orientación de cada parcela produce un microclima diferenciado y esto, junto con la composición del suelo de la parcela, hace que cada viñedo sea único en un fascinante mosaico conservatorio de variedades y comportamientos, de color y de fauna y flora asociadas. 

El valor de la viticultura no reside solo, ni de lejos, en las uvas que se produce, ni en el vino que se elabora con ellas. Su verdadero valor está en su existencia, en la continuidad de un pasado, la conservación de un entorno, está en su valor paisajístico y social. El viñedo es, ineludiblemente, parte del ser social e individual de cada uno de los herreños.



ZONAS VITIVINÍCOLAS



EL NORTE
Probablemente la zona de viticultura más antigua, el cuadrante noreste de El Hierro tiene el clima más moderado por la incidencia casi constante de los Alisios que traen humedad y nubosidad. Probablemente porque estas condiciones favorecen las enfermedades de la vid que azotaron por primera vez en el siglo 19, la viticultura del norte se centra hoy en los alrededores de Echedo y sólo hasta una altura de unos 400 metros.

EL GOLFO
Desde el pie de los impresionantes acantilados y fugas que encierran el Golfo hasta el  mar de nubes a unos 700 msnm es donde se cultiva la vid. Abierto al noroeste, los Alisios afectan menos al Golfo por lo que la altitud de los viñedos compensa el calor a nivel del mar. Esta zona, sin embargo, con cierta frecuencia sufre fuertes tormentas del oeste. La vid se cultiva en todo el arco del Golfo desde Frontera hasta Sabinosa en el oeste. En este último pueblo se producía uno de los vinos más afamados de El Hierro – el vino de la Veta – hoy lamentablemente no más que un recuerdo. La gran variedad de microclimas y suelos propiciaron en su día la proliferación de diferentes variedades de uvas, algunas de las cuales estamos intentando recuperar. En su conjunto el Golfo es la zona donde más se cultiva y donde más vino se produce: la bodega de la Cooperativa Vinícola recibe uvas de toda la Isla.

EL PINAR
Hasta hace ciento cincuenta años si hubiese viñas en el sur de El Hierro eran parras aisladas en sus casas humildes. Ahora, sin embargo, es la zona donde más se está plantando. Los Alisios del norte y noreste descargan su humedad al pasar por encima de las cumbres de la Isla antes de llegar a El Pinar donde se goza de cielos despejados casi todos los días. No obstante, la pluviometría de la zona es bastante alta, unos 600 mm/año, aunque de fuertes lluvias procedentes del oeste en pocos días entre noviembre y abril. La viña se cultiva entre 600 y 900 msnm por lo el invierno es largo y frio para estas latitudes. Entre julio y agosto las temperaturas son altas y la insolación muy elevada.



VITICULTURA

Canarias cuenta en la actualidad con más de 80 variedades diferentes de Vides identificadas y conserva un extraordinario patrimonio vitícola, en gran parte endémico. Es una de las cuatro regiones a nivel mundial totalmente exenta de la terrible plaga de la filoxera. Se desconoce con exactitud el motivo de esta inmunidad, pero la realidad es que nunca se ha detectado la presencia de este insecto en ninguna de las Islas. Como consecuencia, todo el viñedo está a pie franco, posibilitando una interacción total planta-suelo, lo que en parte explica la marcada mineralidad de los vinos canarios.

VARIEDADES

Entre las variedades blancas se encuentran:
Albilo.
Baboso blanco (Bastardo), Bremajuelo (Bermejuela).
Breval.
Burrablanca.
Gual.
Forastera blanca.
Listán blanco.
Malvasía.
Moscatel.
Pedro Ximénez.
Torrontés.
Verdello y Verijadiego blanco (Vijariego).

Entre las variedades tintas se encuentran:
Baboso negro (Bastardo).
Listán negro.
Malvasía rosado.
Negramoll (Mulata).
Tintilla y Verijadiego negro (Vijariego).

De estas variedades, se consideran principales las siguientes:
Bremajuelo.
Gual.
Malvasía y Verdello entre las blancas además.
Negramoll y Baboso negro entre las tinta

BREMAJUELA, MARMAJUELO


En El Hierro, esta variedad es conocida como "Bremajuelo". Presenta las mejores condiciones en cotas bajas (hasta los 300m de altitud). Sus vinos resultan interesantes por la combinación de su alta acidez y grado alcohólico.
Esta variedad tiene una época de brotación precoz y un interesante comportamiento agronómico que se prolonga también en la bodega, otorgando unos vinos monovarietales con aromas complejos que recuerdan a fruta de la pasión, piña tropical y laurel. De racimo corto y cónico ofrece vinos perfumados y persistentes.

GUAL


Conocida en El Hierro como "Uval", aquí se encuentra la mayor parte del cultivo de esta variedad en Canarias. Presenta una acidez media-alta, un alto grado alcohólico y un perfil aromático de calidad.
Esta variedad tiene una época de brotación precoz y presenta un racimo de forma piramidal y mediano con una baya de forma acuminada. En los vinos muestra una nariz de frutas blancas, jazmín, pan tostado y almendras frescas, cítricos, piña tropical y ahumados.

MALVASÍA



Posiblemente se trata de la variedad emblemática que más se identifica en Canarias, aunque en El Hierro es meramente testimonial.
La hoja joven es de color verde cobrizo. La hoja adulta es de color verde claro y tiene forma pentagonal con aspecto plano y siete lóbulos con la base del seno peciolar abierto. El racimo es de tamaño mediano, largo y suelto con pedúnculo corto. La baya es de tamaño mediano, elíptica corta y de epidermis verde amarilla con piel delgada. La pulpa es jugosa y de suculento sabor.

La Malvasía produce vinos de baja acidez y ricos en azúcar, con cierta neutralidad en boca en vinos secos, también se pueden elaborar vinos dulces debido a su elevado contenido en azúcar. Así, los vinos obtenidos poseen un color amarillo-verdoso, con aromas afrutados no muy intensos, que se transforma rápidamente al dejarse en crianza en barricas de roble, obteniendo vinos muy valorados en el mercado.

VERDELLO DEL HIERRO

De racimo cilíndrico y corta longitud, esta variedad tiene una época de brotación precoz-media, una baya con forma elíptica y de color verdosa amarilla. Presenta unos vinos en nariz con un marcado carácter exótico, trayendo recuerdos a lichi y membrillo. Equilibrado en boca con buena punta de acidez.

 NEGRAMOLL
Su cultivo parece estar relacionado con el inicio de la viticultura en Canarias. Esta variedad tiene una época de brotación media en la que con una baya elíptica de color rojo-violeta oscuro forman racimos cónicos y cortos. En los vinos tiene un peculiar aroma a café recién molido y frutas negras, en boca recuerda a frutas rojas como la granada o la sandia, siendo de carácter fresco con tonos balsámicos y vegetales como el hinojo y anisados.

BABOSO NEGRO

De racimo corto y compacto está variedad presenta una brotación precoz. Sus bayas medianas de color negro azulado con alto contenido en azúcar y acidez media aportan en los vinos notas ácidas acompañadas de una intensidad aromática media alta donde destacan los florales, sobretodo las violetas, así como fruta negra específicamente ciruela madura. Presenta una gran adaptación en la isla de El Hierro.

CONDUCCIÓN Y PODA
La conducción tradicional es la rastrera, dejando la vid “decidir” cómo desarrollarse. Es la forma que resulta menos afectada por el viento, algo constante y a veces muy fuerte en la Isla, y la que proporciona mayor protección contra la insolación. Pero es costoso en trabajo: las labores de la tierra y los tratamientos fitosanitarios son difíciles de mecanizar y hay que “levantar” los sarmientos fructíferos con “horquetas”. La poda es corta y se suele dejar entre 12 y 20 yemas por planta según el vigor y el número de “brazos”. En los nuevos viñedos la conducción suele ser la de cordón en espaldera, lo que facilita las labores y tratamientos, con podas cortas y muy cortas. Recientemente, sin embargo, los viticultores están experimentando con otras formas como la del parral bajo y la que llaman en la isla “arbolito”, conducciones que responden a las necesidades de las variedades y de la parcela.

LOS VINOS DE EL HIERRO
Los vinos de El Hierro, exclusivos y únicos con sabores exquisitos y aromáticos, son fruto de la conjunción de la variedad de climas y suelos vólcanicos sobre los que se han usado técnicas artesanales desde el respeto al medio natural.
La isla, declarada Reserva Mundial de la Biosfera (año 2000) y Geoparque 2014) por la UNESCO, posee las mejores condiciones para extraer de cada uva lo mejor de sí misma. 

BLANCOS
Elaborados principalmente con Listán Blanco y Verijadiego Blanco, con adiciones de otras uvas minoritarias, las bodegas Herreñas elaboran una completísima gama de vinos blancos. Los jóvenes van de blancos muy secos y minerales hasta semidulces. Sorprende al entendido sus aromas, a menudo tropicales, y su suavidad, incluso untuosidad, en boca. Un estilo de blanco joven que tiene enorme éxito en el mercado es el que lo llaman “afrutado”, ligero con aromas frutales y anisados y un toque de dulzor. Son vinos que se pueden beber a cualquier hora, simplemente para mejorar los ánimos o como aperitivos. Acompañan de maravilla a los mariscos y pescados etc.
Otra cosa son los vinos Blancos dulces. Dorados, melosos, de alta graduación alcohólica se elaboran a partir de uvas pasadas en las vides por el sol del otoño. Contrario a lo que se suele creer, estos vinos no se toman sólo con los postres. Pruébalos con un paté fino o un queso fuerte, del tiempo o fresco, no frío.

TINTOS
Los tintos son mayoritariamente vinos jóvenes embotellados a los pocos meses de la vendimia. Son de capa media con un buen color, aromas afrutados y, en boca, suaves y minerales. Algunas bodegas comercializan varietales aunque la mayoría son a base de Listán Negro con porcentajes menores de otras variedades. En algunos casos se redondean en barricas de roble antes del embotellado sin que por ello lleguen a ser crianzas. Son vinos que acompañan muy bien a todo tipo de carne, guisos, embutidos, pescado azul etc., incluso pescado blanco y quesos frescos canarios, y deben beberse frescos, no fríos.
Hay que tener en cuenta los pocos vinos de crianza que llegan al mercado, como el tinto dulce.

ROSADOS
Son vinos delicados y frescos, con aromas frutales y florales. Se elaboran a partir de uvas tintas, sobre todo Listán negro, que se macera sobre hollejos en frío durante unas pocas horas. Acompañan platos ligeros, aperitivos.



La contraetiqueta de la Denominación de Origen de El Hierro garantiza el origen del vino contenido en la botella e indica también el año de la cosecha con la cual el vino se elabora. Antes de garantizar un vino, se le somete a un análisis químico y a una prueba organoléptica exigente por el Comité de Cata. Por lo tanto, la contraetiqueta también es una garantía de calidad para el consumidor. 


“Existe en la esfera terrestre un gentío innumerable e innominado cuyo sueño no podría dormir los pesares. El vino escribe para ellos cantos y poemas.” 
Charles Baudelaire.


Fuente y fotografías: http://doelhierro.es/
Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.

lunes, 11 de agosto de 2025

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS- LA GOMERA


La Gomera apodada “isla mágica” es la segunda isla menos poblada de Canarias, por detrás de El Hierro. Tiene tan solo unos 22.000 habitantes y ocupa también el sexto lugar en términos de extensión con una superficie de 369,76 km², sin embargo, la Gomera está considerada una auténtica joya ecológica por su variedad de paisajes y su vegetación prehistórica. Sin duda uno de los atractivos más singulares de la isla es el famoso silbo gomero, una forma de comunicación ancestral que permite a los isleños comunicarse de barranco a barranco.

Ubicada en el sector occidental del archipiélago canario, La Gomera es una isla montañosa con una belleza natural que le valió el reconocimiento como Reserva de la Biosfera en 2012. En el centro de la isla se encuentra el parque nacional de Garajonay, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986 por la Unesco, el primero declarado en Canarias.5​ Por su parte el silbo gomero, un lenguaje silbado heredado de los aborígenes gomeros, también es Patrimonio de la Humanidad desde 2009.

La Isla de La Gomera se ha formado por la acumulación de material volcánico de erupciones que comenzaron hace 10 millones de años. Producto de la erosión marina y eólica, este material acuñó un relieve dramático de barrancos, acantilados y afloramientos de basalto con zonas de cultivo, entre los 300 y 700 msnm.

DENOMINACIÓN DE ORIGEN LA GOMERA

La Denominación de Origen La Gomera se asienta en la provincia de La Gomera y se instauró en 2009, con unas 130 hectáreas de viñedo y unas 15 bodegas que las integran con 260 viticultores. La orografía es abrupta, bancales con paredes de piedra en terrenos de fuertes pendientes. El clima es de influencia africana, con temperaturas medias y veranos calurosos, sus suelos contienen texturas arcillo-limosas con presencia de material volcánico en las cotas más altas.

PENDIENTES PRONUNCIADAS, CLIMA SUBTROPICAL Y BELLEZA NATURAL

La orografía abrupta, de muy difícil cultivo, es la constante de La Gomera; Sus viñedos en terrazas excavadas en las laderas de las montañas representan la tenacidad de los viticultores gomeros que, sirven para contrarrestar las pendientes y evitar la erosión natural de los suelos denominados bancales con paredes de piedra en terrenos de fuertes pendientes que tradicionalmente han obligado al viticultor al esfuerzo y sacrificio. estos escalonamientos cavados por el hombre pueden tener diferente forma y tamaño de acuerdo al lugar. En ellos, las vides se plantan libres, rastreras, en parral o parral bajo, si bien destacan en la zona de Hermigua los parrales de altura media, adaptándose a las irregularidades del terreno. La espaldera se ha instalado en aquellas parcelas que lo permiten.



   SUELOS


La Isla de La Gomera se ha formado por la acumulación de material volcánico de erupciones que comenzaron hace 10 millones de años. Producto de la erosión marina y eólica, este material acuñó un relieve dramático de barrancos, acantilados y afloramientos de basalto con zonas de cultivo, entre los 300 y 700 msnm.


CLIMA

El clima es de influencia africana, con temperaturas medias y veranos calurosos, por su ubicación occidental, esta isla es alcanzada por los vientos alisios y la corriente de Canarias que definen un clima subtropical moderado, con escasa variabilidad. Su orografía de pendiente fija diversos microclimas de acuerdo a la altitud, exposición, nubosidad e influencia del Atlántico.


VITICULTURA

El Archipiélago canario cuenta con uno de los patrimonios vitícolas más destacados de España. Gracias a que las islas no se vieron afectadas por la plaga de Filoxera que arrasó la mayor parte del planeta a finales del siglo XIX, variedades de uvas desaparecidas por completo en otros lugares han sobrevivido aquí. Esta especial circunstancia ha permitido una plantación directa desde sarmiento, con la ventaja enológica que supone el desarrollo de sus propias raíces. Mas de una veintena de ellas son consideradas actualmente como autóctonas.


La superficie vitícola de La Gomera está ocupada en un 85% por la variedad Forastera Blanca, conocida popularmente como Forastera Gomera, constituye la variedad más representativa de la Isla y la mejor valorada enológicamente por su adaptación y potencial aromático. Es esta variedad la que da personalidad a los vinos, ya que siempre aparece en su elaboración en mayor o menor proporción. Con respecto al resto de blancas destacan las Listán Blanco, Marmajuelo y Malvasía. Entre las tintas cabe citar Listán  Negro, Negramoll, Castellana y Tintilla. La Gomera es una isla tradicionalmente productora de vinos blancos jóvenes, pero en los últimos años ha proliferado el cultivo de uvas tintas, dando lugar a unos vinos jóvenes de excelentes cualidades y futuro. En general, tanto tintos como blancos son vinos suaves, aromáticos y equilibrados en boca.

Variedades de uva admitidas para la elaboración de nuestros vinos:

vinos:

Blancas

Tintas

Albillo

Castellana Negra

Bermejuela

Listán Negro

Forastera Blanca

Malvasía Rosada

Güal

Negramoll

Doradilla

Listán Prieto

Malvasía volcánica

Tintilla

Malvasía aromática

Bastardo Tinto

Moscatel de Alejandría

Cabernet-Sauvignon

Sabro

Pinot Noir

Verdello

Ruby Cabernet

Vijariego

Syrah

Breval

Tempranillo

Listán blanco

Vijariego Negro

Pedro Ximénez

Merlot

Bastardo blanco

Moscatel Negro

Torrontés

 


VARIEDADES PRINCIPALES DE LA GOMERA



LISTÁN BLANCO


Es la cepa más plantada en las Islas Canarias. Su origen se remonta a Jerez de la Frontera, donde se la denomina Palomino Fino. Su expansión en suelo canario se explica por su adaptabilidad a diferentes altitudes, buenos rendimientos y una interesante capacidad de resistencia a enfermedades.

FORASTERA GOMERA



Su nombre original es Forastera Blanca, pero dado que su cultivo se concentra en La Gomera desde hace más de cuatro siglos es que tomó la calificación de Forastera Gomera.

Esta Joya de la viticultura gomera aporta una serie de características que permite elaborar una gama muy amplia de vinos secos, semisecos, afrutados, dulces, semidulces. Dispone de una buena capacidad productiva y excelente comportamiento frente a plagas y enfermedades.

También se adapta bien a zonas altas y ofrece excelente acidez, PH bajo y grado alcohólico elevado. Los vinos resultantes presentan una buena intensidad aromática, limpieza y brillo. De color amarillo limon, en nariz recuerda a la fruta pasada. Mejora notablemente a otras variedades como el Listan Blanco.

En La Palma se la llama Albillo Forastero. Utilizada en la elaboración de vinos blancos jóvenes de perfil floral, también es destinada a ensamblajes con otras variedades blancas.

LISTÁN NEGRO

Comúnmente confundida con Listan Prieto, los estudios indican que en realidad el Listan Negro es un cruzamiento natural entre la tinta Mollar Cano y la blanca Palomino, originado en las Canarias. 
Es la tinta más cultivada en Islas Canarias con excelentes resultados en Tenerife. Adaptada a los suelos volcánicos, asegura buenos rendimiento



TIPOS DE VINOS 

VINOS BLANCOS

Vino Blanco: De color amarillo verdoso a amarillo ambarino, limpio en nariz, de intensidad media, con predominio de aromas primarios. Fresco y equilibrado en boca, con un postgusto afrutado. Cuando ha pasado por barrica en su color aparecen tonalidades doradas y en nariz y boca ligeros matices de roble.

Vino Blanco Monovarietal: Forastera Blanca. Elaborado exclusivamente con uva de esta variedad, presenta un brillante color amarillo verdoso a ambarino, con aroma limpio de intensidad media, apreciándose las notas primarias afrutadas a manzana, melón y frutas tropicales. Equilibrado y fresco en boca por su elevada acidez, postgusto afrutado.

 VINOS ROSADOS

Vino Rosado: Limpio y brillante de color rosa frambuesa a piel de cebolla. Con aromas de intensidad media primarios, afrutados. Cuerpo moderado en boca, fresco y equilibrado, con postgusto afrutado.

 VINOS TINTOS

 Vino Tinto: Presenta color de capa media-alta rojo picota, con tonos violáceos. Afrutado en sus aromas, destacando las frutas rojas, y/o floral, de intensidad media. Sabroso y equilibrado, moderadamente tánico, con un postgusto persistente y afrutado. En el vino con crianza aparece un color rojo intenso, con destacadas notas a frutos rojos acompañadas de matices de roble, tanto en aroma como en sabor.

 Vino Tinto Maceración Carbónica: Su color es rojo intenso con tintes violáceos, con aromas de intensidad media-alta, de notas frutales destacando las frutas tropicales como el plátano. Ligero y estructurado de sabor, con un paso corto en boca.

 Vino de Licor y Vino Naturalmente Dulce: De aspecto untuoso y color amarillo brillante. Intenso aroma con recuerdos a pasas y especias, así como las notas propias de la variedad. Aterciopelado y equilibrado, intenso de sabor, con un postgusto potente y afrutado.

ESPUMOSOS

 Vino Espumoso: De color amarillo pálido a dorado, con pequeña y persistente burbuja. Afrutado en su aroma, con un sabor fresco y equilibrado y un postgusto frutal. 

TRADICIONAL

Vino Blanco y/o Rosado Tradicional: Presenta un color que varía entre el dorado y oro viejo a tonos asalmonados y piel de cebolla. Intenso en aroma, recordando al Jerez o Amontillado, pero manteniendo las notas frutales, con toques de fruta pasada, además de jara e hinojo. En boca tiene una marcada acidez y una elevada carga de glicerina que le confiere un cuerpo robusto. Tiene una alta graduación alcohólica entre 13 y 17 grados, se puede elaborar únicamente con uva blanca, pero en una mezcla se admite hasta un 10% de uva de variedades tintas, en todo caso al menos un 90% de la uva debe ser de la variedad Forastera Blanca.

 




“La mirada que fluye ahora nos muestra
el amparo o el roce,
la pasión fidedigna porque no cabe otra
cuando el vino es amor,
la lentitud reflejo
y existir entregarse.”
Antonio Daganzo

 Datos obtenidos de la web: https://vinoslagomera.com/

Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.