sábado, 13 de septiembre de 2025

LOS VINOS DE LAS ISLAS CANARIAS- EL HIERRO

HISTORIA DEL VINO EN EL HIERRO 

Es necesario remontarse cinco siglos atrás para encontrar las primeras referencias vinícolas en la isla de El Hierro. A pesar de los escasos datos que se conservan tras el incendio en el Ayuntamiento de Valverde acaecido en 1899, se tiene constancia que las primeras cepas fueron plantadas por un inglés de Taunton llamado John Hill alrededor del año 1526.

Fue a principios del siglo XVII cuando el cultivo de la vid comenzó a ocupar una superficie importante en la isla, especialmente en el Valle de El Golfo, donde la climatología era la más apropiada.

Poco a poco el vino llegó a ser fundamental para la economía herreña y a principios del siglo XVIII ya se encontraba en una etapa de máxima expansión. La producción llegó a alcanzar en torno a las 3.000 pipas, equivalente a 1.300.000 litros. Gran parte de la producción se destinaba a la elaboración de aguardiente que posteriormente se exportaba a La Habana, donde era muy apreciado y demandado.

A mediados del siglo XVIII se produjo un hecho muy significativo de extraordinaria importancia para el desarrollo de la viña en El Hierro. En 1852 fue detectada por primera vez la enfermedad del oídio, un hongo proveniente de América que causó enormes descensos en la producción de vino de la isla hasta el punto de llevar a la población a una gran miseria. El cultivo se arruinó hasta que se descubrió la eficacia del azufre contra el hongo causante de la enfermedad. Casi treinta años después, en 1878 apareció en la isla otra gran plaga, el mildiu, causando grandes estragos sobre las viñas y propagándose rápidamente por toda la isla.

Sin embargo, la isla de El Hierro, así como el resto del archipiélago, quedó exenta de padecer una de las plagas más devastadoras que se recuerdan: la filoxera. Esta arrasó prácticamente la totalidad de los viñedos europeos destruyendo numerosas variedades centenarias. Por este motivo, los viñedos canarios se consideran el último baluarte de algunas de estas variedades y, la isla, una especie de vivero de variedades tradicionales.

La exportación de vino continuó siendo a lo largo del siglo XX uno de los elementos más importantes en cuanto al movimiento comercial en la economía herreña. Pasada la mitad de la década de los ochenta, se produjeron dos hechos significativos en la transformación actual del sector vitivinícola de la isla al comenzar a funcionar la Vinícola Insular en 1986 y la distinguida Denominación de Origen de Vinos de El Hierro en 1994.


El CONSEJO REGULADOR

En los años ochenta, el Cabildo de El Hierro promovió la creación de la Central Vinícola Insular cuyas instalaciones y maquinarias se pondrían al servicio de los productores locales.

En el verano de 1986, la recién inaugurada vinícola llevó a cabo su primera vendimia obteniendo 230.000 litros mosto de la uva que había sido entregada por 93 viticultores. Con estos litros se elaboraron los primeros vinos de la “nueva era” y se comercializaron bajo la etiqueta de “Vino herreño” las variedades blanco, tinto y rosado.

Pronto se vio que era necesaria una Denominación de Origen que garantizase y salvaguardase los caracteres diferenciales de los vinos herreños y distinguiese la alta calidad de los mismos. Así, en 1990 se concede la denominación específica “El Hierro” con carácter provisional y entre 1994 y 1996 se siguen los pasos para crear definitivamente la Denominación de Origen El Hierro con su correspondiente constitución del Consejo Regulador.

Actualmente la Denominación de Origen de Vinos de El Hierro aglutina 13 bodegas y más de 200 viticultores.

EL CULTIVO DE LA VID EN EL HIERRO Y LOS VIÑEDOS 

La naturaleza accidentada del terreno por un lado y, por otra, el fraccionamiento a lo largo de los años de las grandes propiedades, hacen que los viñedos de la Isla suelen ser parcelas muy pequeñas, a menudo en condiciones que en otras partes de Europa se considerarían como “Viticultura Heroica”. Además, la orografía y orientación de cada parcela produce un microclima diferenciado y esto, junto con la composición del suelo de la parcela, hace que cada viñedo sea único en un fascinante mosaico conservatorio de variedades y comportamientos, de color y de fauna y flora asociadas. 

El valor de la viticultura no reside solo, ni de lejos, en las uvas que se produce, ni en el vino que se elabora con ellas. Su verdadero valor está en su existencia, en la continuidad de un pasado, la conservación de un entorno, está en su valor paisajístico y social. El viñedo es, ineludiblemente, parte del ser social e individual de cada uno de los herreños.



ZONAS VITIVINÍCOLAS



EL NORTE
Probablemente la zona de viticultura más antigua, el cuadrante noreste de El Hierro tiene el clima más moderado por la incidencia casi constante de los Alisios que traen humedad y nubosidad. Probablemente porque estas condiciones favorecen las enfermedades de la vid que azotaron por primera vez en el siglo 19, la viticultura del norte se centra hoy en los alrededores de Echedo y sólo hasta una altura de unos 400 metros.

EL GOLFO
Desde el pie de los impresionantes acantilados y fugas que encierran el Golfo hasta el  mar de nubes a unos 700 msnm es donde se cultiva la vid. Abierto al noroeste, los Alisios afectan menos al Golfo por lo que la altitud de los viñedos compensa el calor a nivel del mar. Esta zona, sin embargo, con cierta frecuencia sufre fuertes tormentas del oeste. La vid se cultiva en todo el arco del Golfo desde Frontera hasta Sabinosa en el oeste. En este último pueblo se producía uno de los vinos más afamados de El Hierro – el vino de la Veta – hoy lamentablemente no más que un recuerdo. La gran variedad de microclimas y suelos propiciaron en su día la proliferación de diferentes variedades de uvas, algunas de las cuales estamos intentando recuperar. En su conjunto el Golfo es la zona donde más se cultiva y donde más vino se produce: la bodega de la Cooperativa Vinícola recibe uvas de toda la Isla.

EL PINAR
Hasta hace ciento cincuenta años si hubiese viñas en el sur de El Hierro eran parras aisladas en sus casas humildes. Ahora, sin embargo, es la zona donde más se está plantando. Los Alisios del norte y noreste descargan su humedad al pasar por encima de las cumbres de la Isla antes de llegar a El Pinar donde se goza de cielos despejados casi todos los días. No obstante, la pluviometría de la zona es bastante alta, unos 600 mm/año, aunque de fuertes lluvias procedentes del oeste en pocos días entre noviembre y abril. La viña se cultiva entre 600 y 900 msnm por lo el invierno es largo y frio para estas latitudes. Entre julio y agosto las temperaturas son altas y la insolación muy elevada.



VITICULTURA

Canarias cuenta en la actualidad con más de 80 variedades diferentes de Vides identificadas y conserva un extraordinario patrimonio vitícola, en gran parte endémico. Es una de las cuatro regiones a nivel mundial totalmente exenta de la terrible plaga de la filoxera. Se desconoce con exactitud el motivo de esta inmunidad, pero la realidad es que nunca se ha detectado la presencia de este insecto en ninguna de las Islas. Como consecuencia, todo el viñedo está a pie franco, posibilitando una interacción total planta-suelo, lo que en parte explica la marcada mineralidad de los vinos canarios.

VARIEDADES

Entre las variedades blancas se encuentran:
Albilo.
Baboso blanco (Bastardo), Bremajuelo (Bermejuela).
Breval.
Burrablanca.
Gual.
Forastera blanca.
Listán blanco.
Malvasía.
Moscatel.
Pedro Ximénez.
Torrontés.
Verdello y Verijadiego blanco (Vijariego).

Entre las variedades tintas se encuentran:
Baboso negro (Bastardo).
Listán negro.
Malvasía rosado.
Negramoll (Mulata).
Tintilla y Verijadiego negro (Vijariego).

De estas variedades, se consideran principales las siguientes:
Bremajuelo.
Gual.
Malvasía y Verdello entre las blancas además.
Negramoll y Baboso negro entre las tinta

BREMAJUELA, MARMAJUELO


En El Hierro, esta variedad es conocida como "Bremajuelo". Presenta las mejores condiciones en cotas bajas (hasta los 300m de altitud). Sus vinos resultan interesantes por la combinación de su alta acidez y grado alcohólico.
Esta variedad tiene una época de brotación precoz y un interesante comportamiento agronómico que se prolonga también en la bodega, otorgando unos vinos monovarietales con aromas complejos que recuerdan a fruta de la pasión, piña tropical y laurel. De racimo corto y cónico ofrece vinos perfumados y persistentes.

GUAL


Conocida en El Hierro como "Uval", aquí se encuentra la mayor parte del cultivo de esta variedad en Canarias. Presenta una acidez media-alta, un alto grado alcohólico y un perfil aromático de calidad.
Esta variedad tiene una época de brotación precoz y presenta un racimo de forma piramidal y mediano con una baya de forma acuminada. En los vinos muestra una nariz de frutas blancas, jazmín, pan tostado y almendras frescas, cítricos, piña tropical y ahumados.

MALVASÍA



Posiblemente se trata de la variedad emblemática que más se identifica en Canarias, aunque en El Hierro es meramente testimonial.
La hoja joven es de color verde cobrizo. La hoja adulta es de color verde claro y tiene forma pentagonal con aspecto plano y siete lóbulos con la base del seno peciolar abierto. El racimo es de tamaño mediano, largo y suelto con pedúnculo corto. La baya es de tamaño mediano, elíptica corta y de epidermis verde amarilla con piel delgada. La pulpa es jugosa y de suculento sabor.

La Malvasía produce vinos de baja acidez y ricos en azúcar, con cierta neutralidad en boca en vinos secos, también se pueden elaborar vinos dulces debido a su elevado contenido en azúcar. Así, los vinos obtenidos poseen un color amarillo-verdoso, con aromas afrutados no muy intensos, que se transforma rápidamente al dejarse en crianza en barricas de roble, obteniendo vinos muy valorados en el mercado.

VERDELLO DEL HIERRO

De racimo cilíndrico y corta longitud, esta variedad tiene una época de brotación precoz-media, una baya con forma elíptica y de color verdosa amarilla. Presenta unos vinos en nariz con un marcado carácter exótico, trayendo recuerdos a lichi y membrillo. Equilibrado en boca con buena punta de acidez.

 NEGRAMOLL
Su cultivo parece estar relacionado con el inicio de la viticultura en Canarias. Esta variedad tiene una época de brotación media en la que con una baya elíptica de color rojo-violeta oscuro forman racimos cónicos y cortos. En los vinos tiene un peculiar aroma a café recién molido y frutas negras, en boca recuerda a frutas rojas como la granada o la sandia, siendo de carácter fresco con tonos balsámicos y vegetales como el hinojo y anisados.

BABOSO NEGRO

De racimo corto y compacto está variedad presenta una brotación precoz. Sus bayas medianas de color negro azulado con alto contenido en azúcar y acidez media aportan en los vinos notas ácidas acompañadas de una intensidad aromática media alta donde destacan los florales, sobretodo las violetas, así como fruta negra específicamente ciruela madura. Presenta una gran adaptación en la isla de El Hierro.

CONDUCCIÓN Y PODA
La conducción tradicional es la rastrera, dejando la vid “decidir” cómo desarrollarse. Es la forma que resulta menos afectada por el viento, algo constante y a veces muy fuerte en la Isla, y la que proporciona mayor protección contra la insolación. Pero es costoso en trabajo: las labores de la tierra y los tratamientos fitosanitarios son difíciles de mecanizar y hay que “levantar” los sarmientos fructíferos con “horquetas”. La poda es corta y se suele dejar entre 12 y 20 yemas por planta según el vigor y el número de “brazos”. En los nuevos viñedos la conducción suele ser la de cordón en espaldera, lo que facilita las labores y tratamientos, con podas cortas y muy cortas. Recientemente, sin embargo, los viticultores están experimentando con otras formas como la del parral bajo y la que llaman en la isla “arbolito”, conducciones que responden a las necesidades de las variedades y de la parcela.

LOS VINOS DE EL HIERRO
Los vinos de El Hierro, exclusivos y únicos con sabores exquisitos y aromáticos, son fruto de la conjunción de la variedad de climas y suelos vólcanicos sobre los que se han usado técnicas artesanales desde el respeto al medio natural.
La isla, declarada Reserva Mundial de la Biosfera (año 2000) y Geoparque 2014) por la UNESCO, posee las mejores condiciones para extraer de cada uva lo mejor de sí misma. 

BLANCOS
Elaborados principalmente con Listán Blanco y Verijadiego Blanco, con adiciones de otras uvas minoritarias, las bodegas Herreñas elaboran una completísima gama de vinos blancos. Los jóvenes van de blancos muy secos y minerales hasta semidulces. Sorprende al entendido sus aromas, a menudo tropicales, y su suavidad, incluso untuosidad, en boca. Un estilo de blanco joven que tiene enorme éxito en el mercado es el que lo llaman “afrutado”, ligero con aromas frutales y anisados y un toque de dulzor. Son vinos que se pueden beber a cualquier hora, simplemente para mejorar los ánimos o como aperitivos. Acompañan de maravilla a los mariscos y pescados etc.
Otra cosa son los vinos Blancos dulces. Dorados, melosos, de alta graduación alcohólica se elaboran a partir de uvas pasadas en las vides por el sol del otoño. Contrario a lo que se suele creer, estos vinos no se toman sólo con los postres. Pruébalos con un paté fino o un queso fuerte, del tiempo o fresco, no frío.

TINTOS
Los tintos son mayoritariamente vinos jóvenes embotellados a los pocos meses de la vendimia. Son de capa media con un buen color, aromas afrutados y, en boca, suaves y minerales. Algunas bodegas comercializan varietales aunque la mayoría son a base de Listán Negro con porcentajes menores de otras variedades. En algunos casos se redondean en barricas de roble antes del embotellado sin que por ello lleguen a ser crianzas. Son vinos que acompañan muy bien a todo tipo de carne, guisos, embutidos, pescado azul etc., incluso pescado blanco y quesos frescos canarios, y deben beberse frescos, no fríos.
Hay que tener en cuenta los pocos vinos de crianza que llegan al mercado, como el tinto dulce.

ROSADOS
Son vinos delicados y frescos, con aromas frutales y florales. Se elaboran a partir de uvas tintas, sobre todo Listán negro, que se macera sobre hollejos en frío durante unas pocas horas. Acompañan platos ligeros, aperitivos.



La contraetiqueta de la Denominación de Origen de El Hierro garantiza el origen del vino contenido en la botella e indica también el año de la cosecha con la cual el vino se elabora. Antes de garantizar un vino, se le somete a un análisis químico y a una prueba organoléptica exigente por el Comité de Cata. Por lo tanto, la contraetiqueta también es una garantía de calidad para el consumidor. 


“Existe en la esfera terrestre un gentío innumerable e innominado cuyo sueño no podría dormir los pesares. El vino escribe para ellos cantos y poemas.” 
Charles Baudelaire.


Fuente y fotografías: http://doelhierro.es/
Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.