lunes, 12 de octubre de 2026

PAGO DE LA JARABA

UN PARAJE CON HISTORIA EN El CORAZÓN DE LA MANCHA 

El pasado 28 de septiembre, la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (A.E.P.E.V.) organizó una singular visita profesional a Pago de La Jaraba. Esta bodega se asienta sobre un paraje histórico único, estratégicamente situado entre los términos de Villarrobledo y El Provencio, en pleno corazón de La Mancha.

El valor y las bondades de esta tierra para la agricultura y la ganadería están respaldados por el tiempo. Hallazgos históricos confirman asentamientos desde la época del Paleolítico. A lo largo de los siglos, diversas civilizaciones como los iberos, romanos, visigodos y árabes descubrieron en este entorno un enclave privilegiado para establecer sus campamentos. De hecho, son los árabes quienes bautizan el lugar bajo el nombre de La Jaraba, cuyo significado original es "tierra abundante en agua".

El Renacimiento en el Siglo XXI: Sostenibilidad y Tradición

Con la llegada del siglo XXI, la finca inicia una nueva era bajo una nueva propiedad que revoluciona por completo su sistema productivo. Este proyecto no solo recuperó, sino que mejoró notablemente los cultivos tradicionales de viña y olivar, así como la explotación ganadera.

Para cerrar el ciclo de calidad, se construyeron instalaciones de vanguardia en la propia finca:

Bodega para la crianza de sus vinos.

Quesería artesanal.

Almazara para la extracción de aceite de oliva virgen extra.

Hoy en día, Pago de La Jaraba se ha consolidado como una explotación agroalimentaria integral y sostenible. Su misión fundamental es clara: engrandecer y proyectar hacia el futuro la excelencia de los productos que, desde tiempos remotos, dieron fama y prestigio a esta tierra histórica.

Historia de Pago de La Jaraba: Un Proyecto Único

La Jaraba es el relato de un sueño familiar arraigado a la tierra manchega, una labor que comenzó en 1997 con la firme determinación de crear un proyecto agroalimentario único y que hoy, gobernado ya por su segunda generación, custodia la esencia y la tradición de Castilla-La Mancha.

A lo largo de un cuarto de siglo, la finca ha labrado su historia combinando el respeto por el pasado con una mirada fecunda hacia el futuro:

El Legado de la Vid y el Olivo: El proyecto cobró vida con la plantación del viñedo en 1998 y la apertura de su bodega un año después. Con el tiempo, la vid abrió paso a la variedad Sauvignon Blanc, alumbrando en 2015 su primer vino blanco. Las tierras acogieron también el olivar, consagrado en 2010 con su propia almazara para exprimir el oro líquido de la finca, evolucionando más tarde hacia sistemas más sostenibles.

Identidad Manchega y Ganadera: En 2003, la finca selló su compromiso con la excelencia ovina al adherirse a AGRAMA. Esta dedicación y la pureza genética de su cabaña culminaron en 2011 con la apertura de su quesería artesana, cuna de auténtico Queso Manchego.

La Riqueza de la Tierra: Fieles al espíritu de diversificación, los campos de La Jaraba se abrieron experimentalmente a los nogales en 2012, seguidos por el florecimiento de los almendros en 2017 y la incorporación del cultivo del pistacho en 2022.

Hitos e Iconos del Pago: En 2014, la pasión por la historia regional alzó a "Gaspar", un majestuoso molino de viento erigido según las proporciones y técnicas de antaño, permitiendo a los visitantes tocar el alma de La Mancha. Esta entrega a la excelencia tuvo su recompensa cumbre en 2019, cuando la Unión Europea otorgó al viñedo la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) La Jaraba, la máxima distinción de calidad en España.


SOSTENIBILIDAD, EL CAMINO DEL FUTURO EN EL PRESENTE

Pago de La Jaraba implementa un modelo de sostenibilidad 360° y circularidad en todas sus actividades (agricultura, ganadería, energía y residuos) estructurado en cinco pilares clave:

Gestión del Agua: Logra un ahorro hídrico del 50% mediante el riego por goteo enterrado, tecnología satelital y la reutilización del agua residual de la quesería y ganadería.

Residuo Cero: Transforma los subproductos en recursos. Elabora compost con restos de poda y estiércol, genera biomasa con el alperujo y alimenta al ganado con el suero de leche.

Agricultura Regenerativa: Protege el suelo y la biodiversidad en viñedos y olivares usando coberturas vegetales y rotación de cultivos para evitar la degradación.

Ganadería Integrada: Cierra el ciclo alimentando al ganado con subproductos de la finca y usando su estiércol como abono natural, produciendo leche de alta calidad para quesos artesanales.

Energía Limpia: Reduce un 80% las emisiones de efecto invernadero gracias al uso de calderas de biomasa y bombeo solar fotovoltaico para el riego.

Denominación de Origen: El Reconocimiento a la Singularidad

La Máxima Distinción Vitivinícola

En 2019, la Unión Europea reconoció oficialmente esta tierra con la prestigiosa Denominación de Origen Pago (DOP). Esta distinción representa el máximo escalafón de calidad que puede alcanzar un viñedo en España.

A diferencia de las Denominaciones de Origen tradicionales, que abarcan regiones geográficas muy amplias, la DOP se concede exclusivamente a un "pago": una finca o paraje singular con características edafoclimáticas (suelo y clima) únicas. Es el reconocimiento a un entorno excepcional capaz de dar vida a vinos con una personalidad e identidad inimitables.

El Mayor Grado de Exigencia

Obtener y mantener la DOP exige el cumplimiento de un estricto cuaderno de cargas que garantiza la máxima calidad y una trazabilidad absoluta:

Origen 100% garantizado: Toda la uva utilizada debe proceder exclusivamente de las parcelas delimitadas del pago.

Procesamiento integral: La bodega de elaboración y crianza debe estar ubicada dentro de la misma finca.

Filosofía de terruño: Tanto la viticultura en el campo como la enología en la bodega están diseñadas minuciosamente para respetar, potenciar y embotellar la esencia pura del terruño.

LOS PILARES DE UN TERROIR - VINOS CON IDENTIDAD

La personalidad de los vinos nace de una simbiosis perfecta entre la tradición local y la adaptación de variedades internacionales. El viñedo se compone de:

Tintos con carácter: La espina dorsal la forman las autóctonas Tempranillo y Graciano, aportando estructura y frescura, escoltadas y enriquecidas por la elegancia y complejidad de las bordelesas Cabernet Sauvignon y Merlot.

Blancos distinguidos: La variedad Sauvignon Blanc encuentra aquí su máxima expresión, ofreciendo vinos de gran intensidad aromática.

Cada parcela ha sido objeto de un exhaustivo estudio de potencial de suelo. Esto permite armonizar cada variedad con su terreno idóneo, moldeando las características organolépticas de lo que se definen como auténticos "gigantes sensoriales".

El Suelo: El Alma Viva del Pago

El suelo de Pago de La Jaraba, no es solo soporte, es una entidad viva, compleja y singular que se transfiere directamente a la copa. La finca cuenta con una extraordinaria diversidad geológica dividida en tres perfiles principales:

Suelos aluviales: Ricos en guijarros gruesos, testimonio erosionado de un antiguo curso fluvial que aporta un drenaje óptimo.

Suelos profundos: De texturas marcadamente arenosas y compuestos principalmente por silicatos, ideales para buscar la elegancia y finura.

Suelos arcillo-minerales: De profundidad media, caracterizados por una gran capacidad de intercambio catiónico y muy ricos en cuarcitas, que aportan estructura y longevidad a las cepas.

Al reunir estas condiciones excepcionales, elaboran vinos profundamente fieles a su origen y dignos de la máxima distinción de la viticultura española.

El Clima: Un Microclima Protegido

La ubicación de las 77 hectáreas de viñedo con las que cuenta la bodega es verdaderamente privilegiada. Se encuentran abrazadas y protegidas por 92 hectáreas de monte mediterráneo compuesto por encinas y pinos.

Este entorno boscoso genera un microclima diferenciador único:

Efecto barrero: El monte regula las temperaturas y protege las viñas de los vientos extremos.

Complejidad aromática: La cercanía de la masa forestal dota a los vinos de sutiles y elegantes toques balsámicos.

Expresión mineral: La combinación de este clima con suelos de origen fluvial da como resultado vinos complejos, intensos, aromáticos y amplios, con un marcado carácter mineral que persiste en boca.

QUESERÍA

Quesería La Jaraba elabora quesos manchegos artesanos utilizando exclusivamente leche cruda de oveja manchega de ganadería propia, fusionando la tradición milenaria con modernas instalaciones que garantizan la máxima higiene y calidad.

Su gama se compone de tres variedades principales:

Semicurado (3-6 meses): De intensidad media-baja, sabor suave con notas lácticas y textura cremosa. Ideal para maridar con frutos secos, mermeladas y vinos blancos

Curado (6-9 meses): De intensidad media, sabor profundo con notas a mantequilla y frutos secos, y textura firme pero quebradiza. Combina muy bien con vinos tintos jóvenes y jamón ibérico.

Viejo (más de 12 meses): De intensidad alta, sabor persistente con toques picantes y textura firme y granulosa. Perfecto para paladares exigentes, vinos tintos robustos y platos de caza.

ALMAZARA

Almazara La Jaraba produce un Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) de categoría superior controlando el 100% del proceso dentro de su propia finca.

Claves de su Calidad

Cosecha respetuosa: Recolección sin vareo en el punto óptimo de maduración.

Procesado rápido: Molturación en menos de 12 horas desde la recogida para asegurar la mínima acidez.

Extracción pura: Centrifugado en frío sin químicos ni calor.

Almacenamiento protegido: Conservación inmediata en depósitos de acero inoxidable.

Sostenibilidad y Economía Circular

La finca reaprovecha el 100% de sus subproductos:

Hojas: Para alimentar a su propio ganado.

Huesos: Como biocombustible para la caldera de la almazara.

Agua sobrante: Para mantener la humedad en su planta de compostaje.

LA BODEGA Y SUS VINOS

Tradición, innovación y respeto por la tierra

En el corazón de Pago de La Jaraba, el enólogo Pedro del Toro y el director técnico Francisco Fernández trabajan en perfecta sintonía, consagrando su saber hacer a plasmar la auténtica esencia y el alma de La Mancha en cada botella.

Su filosofía descansa firmemente sobre dos pilares fundamentales:

Tipicidad del terruño: El noble empeño de expresar con honestidad la identidad única, el carácter y la pureza que el suelo manchego otorga a sus viñas.

Mínima intervención: Una fiel apuesta por el cuidado artesanal del viñedo y un meticuloso trabajo en bodega que respeta los tiempos de la naturaleza, permitiendo que florezcan las virtudes más puras de la uva.

Familia Viña Jaraba

Los vinos de la familia Viña Jaraba nacen de la tierra y del saber hacer de sus antepasados, con el firme propósito de acercar a todo el mundo el placer de una copa auténtica. Se trata de una gama cuidada y con el carácter de su propia casa, elaborada con orgullo para el disfrute de todos.

Viña Jaraba es un vino noble nacido del ensamblaje de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, criado con esmero durante 12 meses en roble francés.

A la vista luce un distinguido color cereza picota con destellos rubí. En nariz despliega la solera de sus aromas balsámicos, cuero y regaliz sobre un fondo de frutos negros maduros. Al paladar se entrega envolvente, sedoso y con gran empaque, destacando por sus taninos dulces, una redondez exquisita y un final largo y persistente que honra su origen.

Viña Jaraba Selección Especial es un vino tinto elegante y afrutado que encarna el orgullo de la tierra y el saber hacer de la bodega.

Nace de una rigurosa selección de uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, criadas con mimo y paciencia en tinas de roble francés durante 12 meses. Su paso por madera le otorga una profunda complejidad, donde los aromas a frutas maduras se funden en perfecta armonía con notas de especias finas, tabaco y recuerdos tostados, ofreciendo un perfil sofisticado, rotundo y equilibrado de corte tradicional.

Viña Jaraba Reserva es un tinto señorial de 13,5% Vol. que encarna la máxima expresión de la tradición bodeguera, fruto de una sabia combinación de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot criada durante 12 meses en barricas de roble francés y americano.

A la vista se presenta con un noble color rojo burdeos de capa media-alta e intensos destellos granate y rubí. Su nariz destaca por una fina complejidad que evoca fruta madura, tonos florales, notas ahumadas y balsámicas con pinceladas de regaliz sobre un fondo mineral y especiado. En boca es puro equilibrio y carnosidad, mostrando una perfecta comunión entre fruta y madera, con taninos maduros, gran cuerpo y una personalidad compleja, sabrosa y armoniosa.

Viña Jaraba Crianza es un vino tinto noble que custodia fielmente la esencia y la tradición vinícola de la finca.

Nace de una esmerada selección de uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, cuya alma se moldea pacientemente durante más de 6 meses en barricas de roble francés. Este reposo en la quietud de la bodega le permite desarrollar una compleja frutosidad, donde los aromas a frutos rojos maduros y especias se entrelazan con el saber hacer del tiempo, revelando delicadas notas de vainilla y madera tostada para regalar una experiencia única al paladar.

Viña Jaraba Cosecha es un vino tinto joven y jovial que encarna la frescura y la vitalidad de las uvas de la finca.

Nace de una esmerada selección de Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y/o Graciano, destacando por su carácter afrutado y un noble equilibrio en boca. Criado con esmero durante más de 3 meses en bodega un reposo breve y medido para preservar la pureza del fruto, este vino despliega aromas vibrantes a frutos rojos frescos y suaves notas florales, entregando toda la honestidad del campo en cada copa.

Familia Pago de La Jaraba

Pago de La Jaraba exalta la auténtica solera del terruño manchego mediante un cultivo esmerado del viñedo y una mínima intervención en bodega. De este modo, la casa asegura la pureza más sincera de la uva, permitiendo que la propia tierra hable con honestidad en cada copa.

Pago de La Jaraba es un tinto de gran alcurnia y 13,5% Vol. nacido del tradicional ensamblaje de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot. Su alma se moldea mediante una fermentación en tinas de roble francés y una posterior crianza de 10 a 12 meses en barrica.

A la vista luce un hermoso vestido color rojo picota de vivos ribetes. En nariz anuncia su elegante porte con sutiles matices de madera fina y delicado toffe, en armonía sobre un fondo de frutos negros y rojos. Al paladar se entrega equilibrado, bien constituido y de paso aterciopelado, haciendo gala de taninos carnosos y maduros que dejan un recuerdo gustoso a especias dulces y fruta en sazón, invitando noblemente a repetir el trago.

Jaraba Merlot es un Monovarietal de linaje puro 100% Merlot y 13,5% Vol. cuya esencia se forja en tinas de roble francés y recibe una esmerada crianza en barrica durante 6 meses.

A los ojos se presenta noblemente vestido de color rojo picota con vivos ribetes. En nariz revela su elegante hechura a través de sutiles matices de madera fina, en perfecto concierto sobre un fondo de frutos negros y rojos. En la boca se muestra equilibrado, de buen cuerpo y paso aterciopelado, distinguiéndose por sus taninos carnosos y un persistente recuerdo a especias dulces y fruta en sazón que invita con agrado a renovar el trago.

Pago de La Jaraba Sauvignon Blanc es un vino blanco de linaje puro 100% Sauvignon Blanc y 12% Vol. que se presenta como un joven del año, guardando toda la lozanía de la vendimia reciente.

A la vista luce un hermoso color amarillo verdoso de capa alta, brillante y muy limpio a los ojos. En nariz regala la frescura del campo a través de aromas a piña y toques de fruta blanca como manzana y pera. Al paladar se entrega alegre, fresco y respetuoso con sus orígenes, colmando la boca con toques frutales tropicales y cítricos en un paso decididamente expresivo, agradable y sedoso.

Familia Azagador 

Toma su nombre de las viejas vías pecuarias y caminos de la trashumancia, rindiendo homenaje al pastoreo tradicional.

Este nombre custodia una arraigada narrativa de dedicación, herencia y excelencia. Cada botella de la casa se erige como un testimonio fiel del arte del buen hacer vinícola, concebida pacientemente para dar vida a vinos nobles y perdurables que narran la historia de su propia tierra en cada sorbo.

Azagador Selección Especial es un tinto de alta gama que representa el orgullo y la máxima sofisticación de la bodega.

Nace de una rigurosa selección de uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, cuyo carácter se moldea con paciencia y esmero durante 12 meses en barricas de roble francés de grano extrafino. Tras este letargo en madera, el vino se retira a la quietud de los botelleros para cumplir un prolongado reposo en botella, alcanzando la redondez y la finura propias de los grandes vinos de la casa.

Azagador Reserva es un vino señorial de 13,5% Vol. que encarna la nobleza y el saber hacer de la casa, nacido del clásico ensamblaje de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, y criado pacientemente durante 12 meses en barricas de roble francés y americano.

A la vista luce un distinguido color rojo burdeos de capa media-alta con intensos ribetes granate y rubí. En nariz hace gala de una fina complejidad, regalando intensas sensaciones de fruta madura y tonos florales, envueltas en toques ahumados y balsámicos con pinceladas de regaliz sobre un fondo mineral. Su paso por boca es puro equilibrio y carnosidad, mostrando un gran cuerpo y una perfecta comunión entre sus notas tostadas y el fruto, despidiéndose de forma potente, sabrosa y armoniosa.

Azagador Crianza es un vino tinto noble que abraza con respeto la riqueza de la tradición bodeguera.

Elaborado a partir de uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, su alma se templa en la quietud de la bodega durante al menos 8 meses en barricas de roble, completando su crianza con un necesario periodo de afinamiento en botella. Este pausado letargo le confiere una hermosa complejidad aromática, donde el recuerdo de los frutos rojos maduros y las especias se funden en perfecta armonía con los distinguidos toques de la madera.

Azagador Cosecha es un vino tinto joven que se presenta como una auténtica celebración de la frescura y el carácter afrutado del pago vitícola.

Elaborado con el noble propósito de capturar la esencia vibrante del viñedo, el vino reposa en la quietud de la bodega durante al menos 3 meses en barricas de roble. Este breve y medido paso por madera respeta la pureza del fruto, permitiendo que despliegue intensos aromas a frutos rojos con un sutil toque de especias, ofreciendo en el paladar un perfil ligero, franco y sumamente accesible.

LA ESENCIA DE LA MESA MANCHEGA

El encuentro halló su broche de oro en la presencia de Francisco Fernández, alma y técnico de la bodega, transformando la mesa en un escenario de afectos y memoria. Allí, bajo el cobijo de la tradición, compartimos una comida excelente donde los frutos típicos de la comarca dialogaron en perfecta armonía con el deleite embriagador de los vinos de la casa.

La cocina manchega desplegó su esencia más pura: un canto de origen pastoril y humilde que, sin embargo, estalla en el paladar con sabores rotundos, contundentes y honestos. Es una gastronomía esculpida por el rigor del campo, nacida de los tesoros de sus huertas, sus afamados quesos y del latido de la caza.

El rey indiscutible de la tarde fue el plato de Los Galianos, ese gazpacho manchego que corona el arte de la cuchara. Se presentó como un guiso caldoso y reconfortante, donde las carnes de caza menor, el conejo, la liebre y la perdiz, se fundieron en un abrazo aromático de especias junto a los trozos de torta cenceña. Servido con maestría sobre el lienzo de una torta gigante, el plato no solo alimentó el cuerpo, sino que rindió homenaje al legado eterno de una tierra que sabe a hogar, a campo y a fuego lento.

¡Hasta pronto Pago de La Jaraba!



Por esta Mancha prados, viñedos y molinos
que so el igual del cielo iguala sus caminos,
de cepas arrugadas en el tostado suelo
y mustios pastos como raído terciopelo:
por este seco llano de sol y lejanía,
en donde el ojo alcanza su pleno mediodía
un diminuto bando de pájaros puntea
el índigo del cielo sobre la blanca aldea,
y allá se yergue un soto de verdes alamillos,
tras leguas y más leguas de campos amarillos,
por esta tierra, lejos del mar y la montaña,
el ancho reverbero del claro sol de España,
anduvo un pobre hidalgo ciego de amor un día
amor nublóle el juicio: su corazón veía.

 Y tú, la cerca y lejos, por el inmenso llano
eterna compañera y estrella de Quijano,
lozana labradora fincada en tus terrones
oh madre de manchegos y numen de visiones,
viviste, buena Aldonza, tu vida verdadera
cuando ta amante erguía su lanza justiciera,
y en tu casona blanca ahechando el rubio trigo.

Aquel amor de fuego era por ti y contigo.

Mujeres de la Mancha con el sagrado mote
de Dulcinea, os salve la gloria de Quijote.

ANTONIO MACHADO


Directora de Descorchando Versos: Concepción García

Fotografías: Concepción García

Asociación Española de Periodistas del Vino

Nota: La información e imágenes obtenidas de la web en algunas entradas de este blog, son exclusivamente para la divulgación y fomento del vino sin fines lucrativos.